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Batalla entre Ángeles

Lo que antes había sido un pequeño calabozo absolutamente oscuro, ahora se había convertido en el espectaculo más impresionante de luces que alguien hubiese podido ver en toda su vida.
Zach ya no estaba en aquella posición tranquila y con aires de superioridad en la que se encontraba luego de haberse mostrado tal y como era frente a Annie. Ahora la expresión de su rostro mostraba cierta inseguridad y miedo, algo que hasta ese momento, ella no había notado.

Aún así, Zach al darse cuenta de lo ridículo y atemorizado que se veía, intentó controlarse y le dirijió algunas palabras a Annie.

-No creas que por que ahora recuperaste tus poderes se te hará más fácil la tarea jaja. Tú no sabes de lo que yo soy capaz, de hecho lo poco que haz visto de mí no es ni un 5% de mis habilidades. No me subestimes.-
-A mí me importa bien poco las cosas que puedes hacer. Si tengo que sacrificar mi vida para matarte, pues eso haré.- Contestó Annie desafiante
-Entonces que empieze la...

Las últimas palabras de Zach fueron interrumpidas por una brillante bola de fuego que iba dirijida hacia él. Como un acto reflejo, Zach la esquivó sin ningún problema. Ya había visto muchas veces esa técnica con ella y sabía como debía defenderse. Sin embargo aquella bola de fuego era solo un mínimo porcentaje de lo que Annie podía hacer.

Fue entonces, cuando comenzó la verdadera batalla.
Annie comenzó a lanzar infinitivas bolas de fuego por todo el pequeño calabozo,destrozandolo por completo. Utilizó sus hermosas alas ya desplegadas para salir de ahí y pelear en algún lugar con más espacio. Cuando estuvo ya en el aire miró hacia todos los lados y vió el escenario en el que se encontraba. El lugar al que Zach la había traído era espeluznante, estaba rodeada de árboles viejos y oscuridad por todas partes. Sin lugar a dudas era un bosque muy antiguo y por más que volaba hacia arriba, no lograba encontrar las copas de los arboles o la luz de aquella hermosa luna que siempre le había gustado contemplar en las noches.

En ese instante y sin darse cuenta, Zach la tomó por los hombros y bajo volando con ella hasta azotarla contra el duro tronco de uno de los árboles. Annie lanzó un grito de dolor pero pudo mantenerse de pie. No dejaría que aquellos simples golpes acabaran con ella, no ahora que debía vengar a sus padres, ahora que su vida había tomado algo de sentido, ahora que sabía absolutamente toda la verdad.
Annie tomó fuerzas e instintivamente juntó sus manos como si fuera a rezar. Realmente no sabía que estaba haciendo pero algo en su subconciente le decía que eso la podía ayudar. Enseguida, una gran energía destellante comenzó a salir entre medio de sus manos y ella las fue separando suavemente. Una vez separadas sus manos apareció entre ellas una enorme espada con franjas de oro y de un filo que se veía inmensamente poderoso. Annie algo sorprendida pero sin vacilar tomó la espada en el aire y antes de que Zach hubiese podido pestañar, ella flectó sus rodillas y dio un enorme salto que la hizo caer frente a él.
Zach nervioso dio un paso atrás, pero enseguida se reincorporó y la fulminó con la mirada. Sus cautivadores ojos rojos se veían aún más llenos de maldad que antes.

-Já.. apuesto que ni sabes como ocupar tu juguetito- se rió Zach burlandose de la espada que Annie llevaba entre sus manos

Annie sin siquiera contestar al comentario de su enemigo corrió hacia él y corto su hombro con tal facilidad que hasta ella quedó impresionada por lo que había hecho. Sin embargo, para Zach eso no habían sido ni cosquillas y enseguida le lanzó dos sombras que se fueron a poner bajo sus piernas y la dejaron inmovilizada.
Annie comenzó a forcejear para zafarse pero lo único que consiguió fue que las sombras se aferraran aún más a sus piernas y le causaran profundas heridas alrededor de sus tobillos.
Zach voló hacia ella a un velocidad indescriptible y le pegó un fuerte rodillazo en el estómago que hizo que Annie cayera al suelo y escupiera sangre de la boca.
Estaba siendo brutalmente masacrada por su oponente.
-No te esfuerzes tanto Anabelle, nunca haz podido vencerme y esta no va a ser la excepción-
-Maldito.. ojalá te pudras.. en el infierno- contestó débilmente Annie
-Já.. la única que se pudrirá en el infierno eres tú. Por si no lo sabías, no puedes pasarte la vida vagando como ángel reencarnado en la tierra. Si no me destruyes, no puedes volver al cielo y por lo tanto las sombras vendran a buscarte para llevarte al infierno. Ves? Lo único que estoy haciendo, es ayudarte.. Jajajaja-
Annie se estremeció al escuchar sus palabras, si no lo mataba ¿ella moriría de todas formas a manos del demonio?

- Y qué hay de ti, supongo que tampoco puedes estar vagando entre la tierra y el infierno por el resto de la eternidad ¿o si?- dijo Annie esperando escuchar alguna respuesta alentadora.
-Pues nuevamente te equivocas mi querida Annie, a diferencia tuya yo no puedo volver al cielo y bueno.. tampoco es que me interese volver, la vida allá es un asco jaja. Además yo ya soy parte del infierno, no te das cuenta? las sombras están conmigo.-

Cuando hubo terminado de decir aquellas palabras, Zach materializó en sus manos una alabarda y se lanzó sobre Annie para herirla, sin embargo ella se defendió con su espada y luego se la enterró en una de sus piernas. Zach dio un grito ahogado y se hechó para atrás.

En ese momento Annie supo que necesitaba salir de ahí. Aunque había recuperado sus poderes, no estaba en condiciones de seguir peleando con él. Se notaba demasiado que el tenía mucha más experiencia en batallas que ella y si se quedaba un segundo más en aquel lugar podría no salir viva de allí. Además aún estaba inmovilizada por las sombras y no sabía como deshacerse de ellas.
Comenzó a batir sus alas para ver si de esa forma lograba despergarse del suelo pero era imposible, aquellas sombras no cedían. Fue entonces que se le ocurrió una idea. Comenzó a juntar energía, generando dos bolas de fuego en cada una de sus manos.

-Pff Anabelle, de nuevo con la estupidez de las bolas de fuego. Sabes que no me afectan y siempre las esquivo.-
-No son para ti imbécil-

Y en cuanto Annie pronunció aquella ultima palabra lanzó las bolas de fuego a cada una de sus piernas, hiriendolas, pero a la vez liberandose de las sombras. Aun así con la piernas sangrando, dio su ultimo esfuerzo y con un ligero salto tuvo el impulso para salir de allí volando.


3

Transformaciones

Hola!! =)
Primero qe nada, pedir mil disculpas por haber demorado tanto con el capitulo u.u La verdad, esqe no había estado muy inspirada en escribir ultimamente y además comenzaron las clases en mi ultimo año de colegio, asi qe he estado super ocupadita =/
Pero bueno, aqi ya está el tan ansiado capitulo jeje. Espero qe les guste y me den sus comentarios, qe son muy importantes para mi ^^
Agradezco de antemano su constante apoyo :)
Cuidense, un Beso!!


Annie lentamente fue recuperando la conciencia y se fue levantando débilmente de la superficie fría y rocosa en la que se encontraba. Un dolor punzante en la parte trasera de su cabeza hizo que intentara llevarse las manos a la enorme herida que cubría su nuca, pero no pudo hacerlo. Tenía las manos completamente atadas con un cordón que parecía fácil de romper, sin embargo aquella idea fue rechazada por Annie cuando intentó tirar de él para liberar sus manos y se lastimó sus frágiles muñecas.
Se encontraba encerrada en una especie de calabozo pequeño que con suerte tendría tres metros cuadrados de espacio y una diminuta ventana en la parte de arriba de la pared. Todo estaba sucio y repleto de insectos qe caminaban por las agrietadas murallas. El lugar hubiese estado en completa oscuridad si no hubiese sido por las pequeñas franjas de luz que se escabullian a través de la ventanita.

-Por fin te dignaste a abrir los ojos-

Las palabras provinieron de la persona que hasta antes de esa noche había sido su "novio" y que repentinamente se había convertido en su peor enemigo.

-Estúpido Zach, ¿donde rayos me has traído?- contestó Annie
-A un lugar en el que no molestarás. Así me dejas en paz, y puedo hacer lo que se me antoje. Y lo mejor de todo es que ahora ya no tienes poderes, asi que te morirás aquí, pudriendote como la maldita humana que eres-
-Eres un bastardo!! ¿Por qué no me mataste y ya?-
-Porque es más cruel y divertido verte morir lentamente já!-

-Engendro del demonio! ahh!!- gritó Annie presa de la rabia que sentía al recordar todo el tiempo que estuvo con Zach sin darse cuenta de que era el maldito Angel Oscuro que le había convertido su vida en un infierno.


-Muestrate como realmente eres!! De qué te sirve seguir aparentando ser algo que nunca fuiste-
-Pff, bueno, si eso es lo que quieres jaja - dijo Zach de una forma tan egocéntrica que si Annie hubiese estado liberada de sus muñecas le hubiese dado un puñetazo en su "cara bonita" que lo hubiese dejado desfigurado para el resto de sus días.


De pronto millones de sombras comenzaron a brotar del suelo en busca de su dueño y corrieron hacia el cuerpo de Zach, cubriendolo de pies a cabeza como una enorme capa negra. El ambiente de lugar se oscureció en su totalidad y ni siquiera aquellos pequeños rayos de luz que entraban por la ventanita pudieron iluminar el calabozo. Annie cerró los ojos por unos breves segundos de tiempo y cuando los volvió a abrir pudo observar la maldad encarnada.
Un malvado Ángel Oscuro la miraba con sus ojos rojo intenso llenos de ira y flotando en el aire como si estuviese sentado en una silla. Tenia su rostro apoyado en la palma de una de sus manos y su cara era tan linda como se había mostrado anteriormente. La diferencia era que ahora tenía el pelo negro, algo desordenado y de su espalda brotaban dos gigantescas alas negras que caían hacia abajo de forma intimidante.

Aquella imagen hizo qe Annie se estremeciera.

- ¿Y qué te parece? ¿No vas a decir nada?- dijo Zach
- ¿Qué quieres que te diga? Eres la cosa mas horrible que he visto en mi vida!- contestó Annie con desprecio.

-Já! Igual me besaste miles de veces antes-
-Pf!- Annie escupió -No te imaginas cuanto me arrepiento-
-Pues, la verdad tienes muchas cosas de las cuales arrepentirte-
-¿De qué hablas?- dijo Annie
-¿O es que no te arrepientes de haber destruido a tu propia familia?-
-Puto!!! Tu tienes la culpa de eso!!!!!!!- gritó Annie con rabia y algunas lágrimas en sus ojos
-Jajajaja! No me heches la culpa de las idioteces que tu haces!-

Aquellas palabras la habían herido. Sin poder evitarlo Annie sintió unas enormes ganas de matar al ser que tenía en frente suyo. Él no solo estaba dejando que ella muriera fisicamente, si no que a la vez la torturaba emcionalmente y eso no podía aguantarlo. Debía acabar con la vida de ese maldito ser. Debía vengar a sus padres.

Repentinamente el cuerpo de Annie comenzó a brillar. Sus ojos se transformaron en dos resplandecientes luces y sintió como sus alas ejercían presión en su espalda para poder salir. Aquella energía infinita que desprendía permitió que pudiera liberarse del cordón que la mantenía amarrada. Se llevó las manos a la cabeza en busca de la herida que Zach le había echo cuando la golpeó para traerla allí, pero lo único que pudo encontrar fue su suave y liso cabello que resplandecía junto a ella.
Zach la miraba atónito. No podía creer lo que estaba pasando. En su última batalla con ella (cuando Annie quemó su casa) él le había lanzado por detrás una sombra que se había insertado en su cerebro dejandola inconciente y sin memoria y a la vez impidiendo que pudiera convertirse en Ángel para el resto de su vida.

Annie le dedicó una mirada furiosa a Zach que hizo que él por un momento sintiera pánico.
La batalla recién había comenzado.
7

Una señal para Encontrarlo

Un rayo de luz directo sobre su rostro, hiso que Annie se despertara. Lentamente fue abriendo sus ojos, notando que se encontraba sobre una superficie blanda. Alrededor de ella paredes de concreto que conformaban una habitación, pero no era la suya. Entonces ¿dónde estaba?
Rápidamente se sentó en la cama y observó el lugar en busca de una salida.
-Ohh, ya has despertado jeje-

Aquella voz se le hizo familiar, pero no completamente.
Era Matt, quién traía en sus manos una bandeja con un vaso de jugo, un café y unas tostadas.
Enseguida Annie recordó lo que había sucedido la noche anterior, excepto por el hecho de que ella no debiió haber despertado allí.

-¿Dónde estoy?-preguntó algo confundida
-En mi casa. De hecho esta es mi habitación y la cama en la que te encuentras es la mía- contestó Matt con un tono divertido
-Y qué diablos hago en tu cama!!- gritó Annie, mirando si aún llevaba su ropa puesta. Para su alivio, no tenía ningúna prenda fuera de su lugar.
-Jaja. Tranquila niña. Te quedaste dormida junto a mí en la laguna, así que te traje para acá ya que no sabía dónde vivías. tu dormiste en mi cama y yo dormí en el sofá jeje-
-Oh! Ahora entiendo...uff, que alivio. Muchas Gracias-
-Jaja, era lo menos que podía hacer. No te iba a dejar botada- dijo Matt
-Que dulce jeje. Mil Gracias-
-De nada. Y bueno veo que ya te mejoró el ánimo!- dijo animósamente Matt

Aquellas últimas palabras habían se clavado como cuchillos, directo sobre el corazón de Annie causando dolor en ella y recordando a su vez la razón por la que había llorado toda la noche.

-Emm.. Supongo. En realidad no quiero hablar de eso ahora.- Contestó un poco angustiada Annie
-Ok, no ha problema. Podemos hablar de otras cosas, pero ahora quiero que te comas este delicioso desayuno que te preparé- dijo Matt, quién había notado cierto dolor en las últimas palabras de Annie.
Al darse cuenta de que Annie no estaba bien, Matt había cambiado rápidamente de tema, para que ella le hablara de lo que le angustiaba, sólo cuando estuviera lista.

Annie desayunó y trató de no pensar en lo que le había pasado. Ahora había conocido a una persona muy dulce que la había ayudado mucho y ella se lo agradecía infinitamente.

Pasaron juntos el día hablando de cosas triviales claro, pero también conociendo un poco el uno del otro. Por supuesto Annie no mencionó en ningún momento nada relacionado con su vida pasada y menos el hecho de que ella era un ángel. Matt la hubiese creído loca si le contaba algo así.

Ya había caído la noche y era hora de que ella se marchara, pero no quería irse. Había pasado un día estupendo y en realidad se sentía bastante sola en su departamento. Matt la trataba bien y era un chico muy tierno y atento. Ella sólo quería pasar un rato más con él.
De pronto sonó su celular.

-Annie!-
-Si? ¿Quién habla?-
-¿Cómo que quién habla? Jaja, soy yo, Zach-
-Oh! Zach- dijo Annie un poco sorprendida. Extrañamente no había logrado reconocer la voz de su "amigo-novio"
-Te estaba llamando para saber cómo estabas. Pensé que te había pasado algo, ya que me dejaste plantado ayer ¿Recuerdas? Teníamos una cita.

¡La cita! Annie lo había olvidado por completo. El día en el que estaban en el café Annie se había tenido que ir repentinamente para ir a su apartamento y hablar con su hermana Jacqueline. Antes de llegar al departamento Annie le había enviado un mensaje de texto a Zach diciendole que se juntara luego en la noche. Y aquella noche había sido ayer, pero con tanta angustia por lo que había descubierto, ella no recordó la cita y simplemente salió por las calles llorando hasta que se encontró con Matt.

-Lo siento Zach! Estuve muy ocupada ayer y se me olvido por completo. Lo lamento- mintió Annie
-No te preocupes linda, podemos arreglarlo. ¿te parece si nos juntamos ahora en mi casa?-
-Emm..Ok- dijo Annie, quién en realidad no tenía ganas de juntarse con él, pero se sentía mal por haberlo dejado plantado, así que debía ir.
-Ok, te veo luego linda-
-Sip, nos vemos. Adiós-

Annie miró a Matt con tristeza, no quería despedirse de él.

-Lo siento Matt, debo irme. Pasé un gran día junto a ti y te lo agradezco mucho. Me ayudaste a curar un poco mi pena. Espero volver a verte.-
-No te preocupes Annie, para mí ha sido un placer. Al ver si algún día nos juntamos. Cuídate mucho.- contestó Matt dedicandole una dulce sonrisa a Annie

Ella se acercó un poco más a él, indecisa al no saber de qué forma debía despedirse. Quería darle un abrazo pero no estaba segura si era lo indicado para el momento. Él como si le hubiese leído el pensamiento, se acercó a ella y la envolvió en sus brazos, dándole un cariñoso abrazo de oso.

Cuando Annie llegó a casa de Zach, él al estaba esperando con un ramo de rosas
-Wow ¿y esto por qué es? Debería ser yo la que te regale algo. Después de todo, yo te dejé plantado.- dijo Annie
-Jaja, eso no importa, ya pasó. Sólo quería darte algo que demostrara cuánto te quiero. De eso se trata ¿no?- dijo Zach

Annie ni supo qué contestar. En realidad aquellas últimas palabras tenían un lindo mensaje, pero no había sonado tiernas ni convincentes. Era como si Zach hubiese estado recitando de memoria algún poema o libreto de una obra de teatro.

Él la tomó por la cointura y la atrajo hacia sí. Ella pasó sus brazos por detrás del cuello de Zach y lo miró directo a los ojos. Por un momento, Annie creyó haber visto un color rojizo casi como el fuego tras la pupila de Zach, pero cuando ella se quiso fijar de nuevo para ver con más detalle, el color rojo había desaparecido de sus ojos.
Annie hizo caso omiso a lo que había visto y besó a su chico cariñosamente.
Permanecieron un rato abrazados. En ese instante Annie vio un extraño tatuaje en el hombro de Zach. Eran dos grandes alas negras flotando sobre gigantescas llamas de fuego. Aquel tatuaje le hiso recordar el relato de su hermana y cómo ella había quemado su casa.
De pronto lo supo.

De un salto se soltó de los brazos de Zach.
-¿Qué pasa Annie?- dijo él, intentando tomarla de nuevo por la cintura.
-Suel..tame..-
-Eh?-
-Tu.. eres..-

Annie no pudo terminar la frase. Un golpe en su cabeza y Annie se sumió en la profunda oscuridad de su mente...
7

Una Triste Noche

-"Angel de la Luz, mataste a tus padres, te odié, quemaste tu casa..."- Aquellas palabras y muchas más que había mencionado su hermana en la nefasta conversación que habían tenido horas atrás, resonaban en su mente mientras corria sin rumbo alguno, en plena oscuridad por las calles de la ciudad.

Annie corría sin poder olvidarse de todo lo que había descubierto, mientras miles de lágrimas brotaban de sus hermosos ojos azules. Se odiaba, se odiaba por ser lo que era. Maldecia en su mente el haber nacido y la ira la llenaba por completo. En aquel momento de tanta frustación lo unico que quería era vengarse del maldito ser que había convertido el resto de su vida "humana" en un infierno.

Quería encontrarlo y masacrarlo a golpes, sabía que tenía ciertos poderes algo sobrenaturales como lanzar bolas de fuego o volar con sus resplandecientes alas ya que su hermana se lo había contado, pero no tenía la menor idea de como hacerlo. Aún así, lo unico que quería era matar.

Luego de más o menos una media hora corriendo con la mirada fija en suelo y el maquillaje totalmente corrido de tanto llorar, sintió como chocaba contra un cuerpo alto y musculoso. Miró hacia arriba y se encontró pegada contra el pecho de un chico que la miraba algo asustado por la cara que ella llevaba. Seguramente el aspecto de Annie en aquel momento era desastroso.

-Por Dios! ¿te ha pasado algo?- le preguntó el chico muy preocupado.
-Eh..mm.-

Annie apenas contestó, estaba en tal estado de descontrol, que sin importarle se lanzó a los brazos del chico y lloró descontroladamente. Él aún la miraba preocupado, pero comenzó a acariciarle la cabeza dulcemente para tranquilizarla.

-Tranquila, ya va a pasar..- le decía él de forma muy tierna

Increíblemente, aunque apenas se habían conocido en ese instante, el tono de voz de aquel chico y las tranquilizadoras palabras de él, hicieron que Annie pudiera calmarse un poco. Cuando él la vio un poco más relajada, le dijo:

-Soy Matt, ¿cómo te llamas tú?-
-Annie.. es decir Anabelle, pero.. amm.. solo dime..Annie.- contestó entrecortadamente ya que ella aún sentía un pequeño nudo en su garganta.
-Lindo nombre jeje, ¿quieres que te lleve a tu casa?- le dijo amablemente Matt
-Mmm.. la verdad no.. necesito ir a otro lado..algún lugar al aire libre.. que no conozca.. necesito pensar.-
-Ok, ¿qué te parece si te llevó a un lugar muy hermoso que yo conozco?-
-Creo que eso estaría bien-
-Ven conmigo, estacione mi auto cerca de aquí-
-Ok-


Juntos subieron al auto. Hasta ese momento Annie no se había dado cuenta de lo guapo que él era. Era alto, musculoso, se veía más o menos de unos 25 años. Annie no podía distinguir claramente el color de sus ojos, al parecer eran grises, algo bastante inusual pero muy cuativador.Tenía el cabello corto y oscuro y su rostro era muy dulce.

Matt manejó como una hora por un hermoso camino a través del bosque, Annie no mencionaba palabra alguna, iba sumida en sus propios pensamientos. Matt tampoco decía ninguna palabra, el silencio era extrañamente cómodo. Por fin llegaron al lugar. Era una pequeña laguna de agua cristalina, que provenía de una preciosa cascada y todo se encontraba rodeado por árboles.
Annie bajó rápidamente del auto y sin importarle corrió hacia la laguna y se tiró para nadar.
Matt, algo sorprendido por la repentina reacción de ella, se tendió a orillas de la laguna con la cabeza hacia arriba contemplando el oscuro cielo estrellado que se veía increible esa noche.
Annie salió del agua y se sintió un poco más liberada de aquellos malditos pensamientos que la habían atormentado minutos antes. Caminó lentamente hacia el lugar en el que se encontraba Matt y sin siquiera sentir verguenza o nervios se tendió a su lado acurrucandose en su pecho.
Como un acto reflejo, Matt la abrazó y ella le susurró al oído:
-Gracias..-

Así estuvieron largo rato, hasta que el cansancio dominó a Annie por completo, haciendo que ella se quedara profundamente dormida acurrucada en aquel chico, que tan dulcemente, esa triste noche la había hecho sentir...feliz.
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Atencion: Para todas mis seguidoras!

Hola! bueno, al fin me he podido conectar y mañana mismo me pongo al día con el 8vo capitulo para qe puedan leerlo :)

Pero a lo qe voy con esta entrada es qe, hoy entre al blog y me he encontrado con la sorpresa de he recibido mas de 1000 visitas! jeje
Sii! :D la verdad es que estoy muy contenta porque el blog lo cree hace poco y veo qe a muchas les ha gustado, asi que más de mil visitas para mí significa mucho.
Es por eso qe quise escribirles hoy esta entrada, para agredecerles mucho mucho mucho por leer y comentar mu blog, en serio eso me pone muy contenta!!

Asi que aquí les dejo una pequeña imagen qe encontré muy linda y qe aproveché para ponerle un mensaje de agradecimiento para todas ustedes =)
Espero qe les guste ^^


Cuidense, un beso!!

7

La Verdad Al Fin Se Asoma

Un pequeño Aviso: Talvés me demore un poco más en publicar el siguiente capitulo, porque no tendré acceso a internet por un tiempo. No se preocupen, solo será como por 1 semana. Asi que en cuanto pueda, publico el 8vo capitulo.
Aquí les dejo el 7mo, que lo disfruten! :D



El taxi las dejó en la entrada del edificio en el que vivía Annie. Subieron juntas por el acensor. Ningúna mencionaba ningúna palabra. Se notaba la tensión que había entre ellas y lo nerviosa que iba Annie por la situación. Ansiaba saber lo que su hermana debía decirle.
Cuando entraron al departamento, Annie le ofreció una taza de café a Jacqueline, pero ella se negó. Al parecer la situación no era la indicada como para sentarse a tomar café juntas y conversar. Lo que debían hablar era serio.

-Bien, si no me aceptas el café al menos toma asiento- se atrevió finalmente a decir Annie.
-Ok- contestó friamente Jacqueline - Bueno, supongo que debo partir contandote tu origen-
-Sí, eso estaría bien, porque hasta ahora no entiendo nada- dijo Annie
-Ok. Bueno, lo primero es lo primero. Nuestros padres eran bastante trabajadores, nuestra madre provenía de una familia adinerada pero se había casado con nuestro padre, quién era agricultor, por lo que se había acostumbrado trabajar y conseguir las cosas con esfuerzo. Gracias a ese esfuerzo, se habían comprado una parcela y habían construido una hermosa casa allí. Habían nombrado al lugar "Fundo Amanecer".
-¿Fundo Amanecer? Osea que es ahí...- interrumpió Annie
-Sí, es ahí donde vivíamos y es por eso que yo vivo ahí ahora. Pero eso lo entenderás luego- dijo Jacqueline
-Bueno, como iba contando- prosiguió Jacqueline- Nuestros padres estaban viviendo una muy buena situación económica y social. Fue en ese momento cuando nací yo, eramos bastante felices. Cuando cumplí 10 años, naciste tú. Eras una niña muy linda. Nosotras eramos muy unidas, siempre jugabamos y aunque tuviesemos diez años de diferencia nos llevabamos muy bien. Pero todo cambió cuando cumpliste 8 años. Hablabas cosas muy raras, decías que debías cumplir una misión y que no podías seguir viviendo con nosotros. Cuando ya tenías 14 años comenzaste a decir cosas aún más raras. Nos explicaste que tu no eras un ser humano normal, eras un ángel o algo así y que habías reencarnado en una familia para cumplir una misión. Recuerdo que nuestros padres te empezaron a llevar con un psicologo, pero aquella terapia no te servía, seguías diciendo cosas así, a veces me asustabas. Dos años después comprendí a que te referías.

Annie estaba atónita escuchando a Jacqueline. Todo lo que su hermana le estaba contando tenía sentido, pero era demasiado impactante para ella.

-Cuando cumpliste 16 años- continuó Jacqueline- entendí completamente todas las locuras que habías hablado antes y me di cuenta que no eran locuras realmente, tenías toda la razón.
Sucedió la noche de un 21 de septiembre, hace 5 años atrás-

Annie recordó la noticia que había leído hace unos meses y que hablaba del incendio de una casa y la muerte de una familia completa.

-Yo había salido a la casa de unos amigos para estudiar, ya que tenía un exámen muy importante al día siguiente en la universidad. Tu te habías quedado en casa con nuestros padres.
Cuando iba llegando de vuelta a la casa, vi enormes luces resplandecientes brillando sobre neustra casa y frente a aquellas luces, la oscuridad más absoluta que en mi vida había visto. Me bajé rápidamente del auto para contemplar mejor lo que estaba sucediendo y entonces, cuando estuve más cerca, me di cuenta de lo que estaba pasando. Tú estabas volando en el aire con dos increibles y hermosas alas doradas y tu cuerpo desprendía gran cantidad de luz. Al frente tuyo había un chico de piel palida, volando tambien con dos negras alas desplegadas y una enorme espada en sus manos. Era uno de los espectaculos más impresionantes que algúna vez pude ver.
Cuando te diste cuenta que yo estaba allí me gritaste con todas tus fuerzas que buscara a nuestros padres y me alejara. Dijiste que era muy peligroso, asi que inmediatamente te hice caso y corri hacia la casa. Pero aquella criatura con la que luchabas me tomó y me lanzó a la oscuridad de un bosque cercano. Yo estaba muy malherida y lloraba por no poder ayudarte a ti y a nuestros padres. Me arrastré hasta la casa y entonces fue cuando ocurrió el peor suceso de mi vida. Tú estabas tan ensimismada peliando con aquel chico, que no te preocupaste de lo que había alrededor y le lanzaste dos enormes bolas de fuego, que el esquivó y fueron a dar a nuestra casa. En ese momento yo grité, grité con todas mis fuerzas. Le habías lanzado fuego a nuestra casa y ahora se estaba quemando con nuestros padres adentro!!-
Jacqueline interrumpió el relato. El llanto la llenó por completo impidiendole seguir con la historia.

-No puede ser- pensaba para sí misma Annie.
Jacqueline había tenido razón, ella misma había asesinado a sus padres. Ahora podía comprender todo. Pero aún había algo que no le quedaba claro ¿Porqué había perdido todo recuerdo de esa noche y de su vida?

-Ahh..- Jacqueline retomó el aliento y continuó con el relato- Cuando... cuando vi como nuestra casa y nuestros padres se quemaban sentí el peor dolor en toda mi vida, y te odié, te odié, por haber convertido nuestras vidas en un infierno!! Tú, te quedaste inmóvil cuando te diste cuenta de lo qe habías hecho y en un pequeño segundo de tu descuido, aquel tipo con el que peleabas te lanzó algo que no logré ver y caíste inconciente al suelo. Luego me vió muribunda y me golpeó haciendo que perdiera el conocimiento. Cuando desperté estaba en una ambulancia afuera de nuestra casa y los bomberos estaban apagando el incendio. Por supuesto, no había ningún rastro tuyo ni del tipo. Supuse que él te había matado y aunque no lo creas, me alegre. -

-Por.. Dios..-
Fueron las únicas palabras que pudo decir Annie. Ahora que se había enterado de toda la verdad, entendía todo, entendía porqué su hermana la odiaba y entendía todos los deja vu que había sentido antes.

Horas más tarde, Annie estaba tendida en su cama aún impactada por todo lo que había descubierto y tenía la mirada fija en aquella foto que había sacado de la casa de Jacqueline. Era la foto de su familia, aparecían sus padres. La contempló en silencio por varios minutos, mientras algunas lágrimas asomaban por sus ojos. En ese instante sintió en su corazón la peor mezcla de sentimientos que alguien puede sentir en su vida : dolor, odio y unas inmensas ganas de... venganza...
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Primeras Confesiones

Hola, disculpen la demora del capitulo, estuve de cumpleaños y bueno.. no tuve mucho tiempo para escribir jeje. Espero que lo disfruten mis queridas lectoras y aprovecho también para agradecerles su constante apoyo y cariño, en especial quiero mencionar a Lighling qe siempre pasa por mi blog y comenta mis entradas, le he tomado bastante cariño y se lo agradezco mucho =)
Asi que ahí va el cap. que lo difruten! :)


Annie había llegado de regreso a su departamento. La habían dado de alta en el hospital por su rápida mejoría, cosa que había impactado a los médicos porque tenía dos balas en el pecho que de milagro no le habían causado daño. Realmente era impresionante.
Annie recordaba la mayoría de las cosas que habían sucedido en la casa de Jacqueline, incluyendo el momento en que se había salido de control y su cuerpo había desprendido grandes llamas.
No lo comprendía, ¿qué estaba sucediendo con ella? mejor dicho ¿qué era ella? porque estaba bastante claro que no podía ser un humano normal, a nadie le salen alas y llamas de su cuerpo cuando se sorprende demasiado por algo.
Le parecía increíble lo que había sucedido, pero había algo más que no la dejaba tranquila. Se había enterado de que Jacqueline era su hermana y que sus padres supuestamente habían muerto por culpa de ella, cosa que tampoco entendía ya que ella nunca mataría a sus padres. Pero lo peor de todo era que Jacqueline le tenía un miedo atroz y ni siquiera podía hablar con ella personalmente porque enseguida se volvía loca y la echaba de su casa.

Annie prendió su computador, entró a su buscador habitual de internet y escribió las características de lo que había pasado con su cuerpo el día en que Jacqueline le había disparado.
El resultado fue sorprendente. Entró a un sitio web que describía de esa misma forma, a seres legendarios denominados Ángeles de la Luz. Siguió leyendo y encontró un texto que decía:

"Se dice que los Ángeles de la Luz son criaturas que fueron expulsadas del cielo como castigo por haber incumplido alguna regla. A diferencia de los Ángeles Caidos, aún tienen la posibilidad de volver al cielo, pero sólo de una forma, destruyendo a su opuesto, el Ángel Oscuro. Según leyendas de antiguas culturas, los Ángeles de la Luz poseen algunas características en común, enormes alas brillantes, ojos resplandecientes y en batallas liberan fuego. También se dice que al ser expulsados del cielo, reencarnan en una familia humana"

Asi que, estaba más claro que el agua, Annie pertenecia a esa legendaria raza. Aunque a ojos humanos era imposible pretender que existían, ella sabía que sí, porque se identificaba plenamente con aquella descripción.
De pronto sonó su celular, era un número desconocido, pero contestó de todas formas.
-Aló?- dijo Annie
-Hola linda, sabes quién soy?-
-Zach!!- respondió Annie muy contenta de escuchar su voz
-Si jeje, como has estado?- preguntó Zach
-Bastante bien- mintió Annie. Era obvio que no podía estar bien con todo lo que había pasado, si incluso le habían disparado.
-Me alegro mucho Annie. Te llamaba para contarte que estoy por tu ciudad y me encantaría verte. ¿Te gustaría que nos juntaramos?- dijo Zach
-Mmm... Ok! juntemonos en el centro comercial a las 4, te parece?- dijo Annie, quién había dudado un poco de su respuesta, ya que no se sentía lista para salir con alguien en ese momento después de todo lo que había pasado.
-Ok, super! me parece bien- contestó rapidamente Zach
-Nos vemos- dijo Annie
-Chao linda-

Annie no había estado segura de salir, pero tenía muchas ganas de verlo y talvés esa sería la única oportunidad que tendría ya que él vivía en una ciudad distinta.

A las 3:45 Annie iba saliendo camino al centro comercial. Cuando llegó, vio a Zach esperandola sentado cerca de un café que había en el lugar. En seguida él la divisó y le hizo señas, invitandola a acercarse. En cuanto ella estuvo lo suficientemente cerca, él la tomó por la cintura y le dio un lindo beso.
-Te he extrañado- le dijo Zach
-Yo tambien te extrañe. No sabes cuántas ganas tenía de verte- le contestó Annie
-Vamos a tomarnos un café, te parece?-
-Excelente idea- dijo Annie

Una vez sentados y ya bien acomodados en el café Zach le dijo a Annie
-Tengo que contarte algo-
-Dime, te escucho- dijo Annie
-Mi universidad me ha trasladado a la de esta ciudad para que termine mis estudios- dijo Zach
-Qué!? Pero que bueno!! Ahora podremos estar juntos más seguido!- dijo muy entusiasmada
-Si! Estoy muy contento por eso jeje-

Mientras conversaban Annie sintió que la observaban, miró hacia todas direcciones pero no vió nada, hasta que de pronto vio a una mujer que estaba sentada en una mesa cercana, levantandose de su asiento y caminando hacia ella. Cuando estuvo más cerca supo quién era.
Jacqueline.

-Disculpa molestarte Annie, pero debo hablar contigo- dijo Jacqueline con voz temblorosa
-Ahora quieres hablar conmigo ah? Y que hay de la vez en que YO quise hablar contigo, acaso me escuchaste? por supuesto que no, te volviste loca gritandome-
-Lo siento, lo que pasa es que yo no sabía que habías olvidado todo.- contestó Jacqueline
-Que olvidaste qué?- dijo Zach sin entender nada -¿Quién es ella?- preguntó Zach a Annie
-Soy su hermana- contestó Jacqueline
-Disculpa Zach, tendremos que juntarnos en otro momento, es importante lo que debo hablar con esta mujer- dijo Annie
-Esta bien, no te preocupes. Te llamaré- respondió Zach

Annie y Jacqueline se retiraron del café en el que estaban.
-Y bien, qué es lo que quieres decirme- dijo Annie
-Este no es buen lugar-
-Entonces cuál es buen lugar. Tu casa? Recuerdo que allí me disparaste- contestó con un tono de enojo Annie.
-No necesitas recordarme lo que hice, lo hice por tu bien y por el mío. Cuando hablemos, lo entenderás.-
-Ok vamos a mi departamento entonces- dijo Annie
-Esta bien, pero te advierto, desearás no haber sabido esto nunca. Lamentablemente, dadas las circunstancias, creo que es necesario que lo sepas- contesto Jacqueline

Aquellas palabras entumecieron a Annie, ¿tan grave era lo que su hermana debía contarle?
Junas tomaron un taxi y se dirijeron al departamento de Annie.
Lo que estaba a punto de descubrir podia ser aún más inquietante de lo que creía...

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