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Continuación

Hola! he vuelto con nuevo cap! :D Sii! después de muchos meses sin escribir, he encontrado un ratito para poder continuar esta historia. Siento mucho haber dejado todo esto a medias, pero la verdad no tuve otra opción u.u
Espero que les guste la continuación de la historia y aprovecho de agradecerles por su constante apoyo =)
Se cuidan, un beso!


-Tienes que salir de aquí- se repetía Annie, mientras volaba lo más rápido que podía buscando alguna salida.
Miraba para todos lados, pero lo único que encontraba eran árboles y más árboles. ¿Dónde rayos la había traído Zach? De pronto, divisó la orilla de un lago y entonces supo donde se encontraba.
Era un lago que se ubicaba a las afueras de la ciudad y que estaba rodeado de un bosque muy antiguo, protegido por los ambientalistas; por lo tanto los árboles eran inmensos y nunca nadie pasaba por ahí, y menos en mitad de la noche.
-Mmm.. Perfecto lugar para esconder a alguien que has raptado- pensó Annie.
Una vez que estuvo orientada, comenzó a volar en dirección a la ciudad. Sabía que Zach había mandado unas sombras para que la siguieran, sin embargo ella tenía que salir de allí de algún modo, por lo que no le importó que las sombras vinieran detrás suyo. Ya se desharía de ellas más tarde.

Luego de una media hora más o menos recorriendo el cielo, divisó los primeros edificios y supo que estaba de vuelta en la ciudad. Aliviada, comenzó a descender y cuando ya estuvo parada en tierra firme observó a su alrededor en busca de las sombras, pero inmediatamente notó que estas habían desaparecido. Seguramente, Zach tenía algún plan en contra de ella, pero se sentía tan cansada que lo único que quería era llegar a su casa y dormir.
Enseguida, cuando Annie entró a su departamento, tomó una ducha y se durmió aquella noche pensando en todo lo que había ocurrido.

-Ring! Ring! Ring!- sonaba el teléfono celular de Annie
-¿Si?- contestó Annie con voz adormecida, como la de todas las mañanas al despertar.
-¡Annie! soy yo, Matt, te he estado llamando desde hace 2 días y no me contestabas el teléfono, pensé que te había pasado algo.
-Ahh.. Hola Matt, si lo siento... he estado ocupada-contestó Annie -si supiera todo lo que me ha pasado- pensó rápidamente.
-Oh, ahora entiendo. Bueno, solo quería saber como estabas, ya que desde esa tarde que te fuiste de mi casa, no había hablado contigo-
-Ohh Matt, eres muy tierno, gracias por preocuparte- respondió Annie muy feliz de que al menos una persona mostrara algo de aprecio por ella sin juzgarla. Desde que ella lo había conocido, su ternura y sencillez era lo que más le había gustado de él.
-Oye Matt ¿qué hora es?- preguntó de pronto Annie
-Ya es mediodía, ¿porqué?-
-¡Mediodía! Oh! ¡He dormido mucho hoy! Lo siento Matt, pero tendré que colgarte. ¡Gracias por llamar!- contestó Annie apresurada
-Ok, pero ¡espera!, emm... ¿puedo pasar por tu casa más tarde? me gustaría verte-
Annie lo pensó un segundo, no estaba segura si se encontraba en condiciones de ver a alguien después de lo que había pasado, y además podía aparecer Zach en cualquier momento para intentar matarla.
-Creo que no es buena idea- dijo finalmente
-¿Porqué? Vamos Annie... necesitas distraerte; trabajas mucho. - contestó Matt
-Mmm.. Bueno, ven a mi casa como a las 6. - dijo Annie, poco convencida de lo que estaba diciendo.
-Ok, nos vemos entonces a esa hora. Adiós-
-Adiós-

En cuanto colgó el teléfono, comenzó a pensar que quizás no era tan mala idea pasar un tiempo con Matt. Después de todo, necesitaba darse un descanso de todos los problemas con los que estaba lidiando. Fue a su habitación y se puso un hermoso vestido negro apegado al cuerpo, que hacía resaltar su esbelta figura, y se arregló un poco el cabello. Muchas horas más tarde tocaron el timbre y Annie abrió emocionadamente.

-¡Hola!- saludó Annie primero
-Wow, te ves muy linda- dijo Matt cariñosamente
-Gracias. Ven pasa-
Enseguida se sentaron y comenzaron a conversar como si se hubiesen conocido de toda la vida. Annie empezaba tener sentimientos por Matt, que jamás había sentido por ningún otro chico y eso que apenas se conocían de hace algunos días. Sin embargo, era como si ellos dos estuviesen conectados de alguna forma, puesto que Annie se sentía atraída hacía él de una forma casi sobrenatural y eso la hacía sentirse segura y querida como nunca antes.

-Bueno Annie, creo que ya es hora de irme. Me alegro mucho por haberte visto hoy y ojalá nos juntemos otro día- dijo Matt, unas horas después de haber llegado.
-Gracias por venir Matt, yo también me alegro mucho por haberte visto-
-Tienes muy lindos ojos ¿sabías?- dijo Matt
-Ohh.. no es verdad jaja- contestó Annie un poco sonrojada, el chico realmente sabía como cautivarla.
-Claro que es verdad jaja-
-Bueno, pero a mi me gustan más los tuyos- dijo Annie

Hubo un silencio entre ellos y sus miradas se cruzaron por un momento. Aquel momento hizo que Annie sintiera una leve descarga eléctrica por todo el cuerpo que la hacía sentir muy especial.
De pronto, ella posó sus brazos alrededor del cuello de Matt y sus cuerpos se acercaron involuntariamente. Sus caras apenas estaban a unos centímetros de distancia.

-¡Bravo! ¡Bravo!-

Annie escuchó esa maldita voz que hubiese dado la vida por no volver a escuchar nunca más. Era Zach, quién aplaudía de pie en el marco de la ventana, viendo la escena muy animado.

-¿Tan rápido de olvidaste de mí Anabelle? jajaja ¿y ya te conseguiste a otro a quién mimar?- hablaba Zach sarcásticamente, con ese tono de voz tan carácteristico de él.
Annie lo miraba expectante, no podía creer que Zach se hubiese aparecido tan repentinamente.
-¿Quién es él Annie?- dijo de pronto Matt.
Por un momento Annie casi había olvidado que él se encontraba ahí.

-Matt, creo que debes irte de inmediato- contestó Annie nerviosa
-Pero... no me... -
-¡Vete ahora! ¡rápido Matt!- respondió Annie mucho más alterada que antes.
-Ah no no no, espera Anabelle, ¿no me vas a presentar a tu amigo?- dijo Zach, acercandose a Matt.
-Aléjate de él ahora mismo. ¡No te atrevas a tocarlo!- gritó Annie
-Cálmate Anabelle, solo quiero... conocerlo- respondió Zach con una mirada malvada en sus ojos.
De pronto, Anabelle vio una sombra negra moverse rapidamente a través de ella y se escuchó un grito que provenía de Matt.
-¡¡No!!- gritó Annie con lágrimas en sus ojos
Y al instante vio caer a Matt en el suelo con una herida en la cabeza, inconciente...

6

Disculpas =(

Hola a todos y a todas :)
Hago esta entrada rapida para pedir mil disculpas por no subir capitulos!!!. La verdad es qe he estado demasiadoooo ocupada, no se imaginan cuanto y deje el blog un poquito botado :(
[bueno, lo admito, lo dejé bastante botado u.u ]
Espero qe me entiendan y bueno.. trataré de publicar el siguiente capitulo este fin de semana, porqe se que hay muchas chicas que venian siguiendo la historia .
Como siempre, les agradezco mucho qe siempre esten atentas al blog viendo qe pasa y enserio, me alegra mucho saber qe no he perdido seguidores :D
En fin, espero qe me entiendan y tranquilas qe ya vendrá un nuevo cap.
Cuidense mucho! Besos ^^
7

Batalla entre Ángeles

Lo que antes había sido un pequeño calabozo absolutamente oscuro, ahora se había convertido en el espectaculo más impresionante de luces que alguien hubiese podido ver en toda su vida.
Zach ya no estaba en aquella posición tranquila y con aires de superioridad en la que se encontraba luego de haberse mostrado tal y como era frente a Annie. Ahora la expresión de su rostro mostraba cierta inseguridad y miedo, algo que hasta ese momento, ella no había notado.

Aún así, Zach al darse cuenta de lo ridículo y atemorizado que se veía, intentó controlarse y le dirijió algunas palabras a Annie.

-No creas que por que ahora recuperaste tus poderes se te hará más fácil la tarea jaja. Tú no sabes de lo que yo soy capaz, de hecho lo poco que haz visto de mí no es ni un 5% de mis habilidades. No me subestimes.-
-A mí me importa bien poco las cosas que puedes hacer. Si tengo que sacrificar mi vida para matarte, pues eso haré.- Contestó Annie desafiante
-Entonces que empieze la...

Las últimas palabras de Zach fueron interrumpidas por una brillante bola de fuego que iba dirijida hacia él. Como un acto reflejo, Zach la esquivó sin ningún problema. Ya había visto muchas veces esa técnica con ella y sabía como debía defenderse. Sin embargo aquella bola de fuego era solo un mínimo porcentaje de lo que Annie podía hacer.

Fue entonces, cuando comenzó la verdadera batalla.
Annie comenzó a lanzar infinitivas bolas de fuego por todo el pequeño calabozo,destrozandolo por completo. Utilizó sus hermosas alas ya desplegadas para salir de ahí y pelear en algún lugar con más espacio. Cuando estuvo ya en el aire miró hacia todos los lados y vió el escenario en el que se encontraba. El lugar al que Zach la había traído era espeluznante, estaba rodeada de árboles viejos y oscuridad por todas partes. Sin lugar a dudas era un bosque muy antiguo y por más que volaba hacia arriba, no lograba encontrar las copas de los arboles o la luz de aquella hermosa luna que siempre le había gustado contemplar en las noches.

En ese instante y sin darse cuenta, Zach la tomó por los hombros y bajo volando con ella hasta azotarla contra el duro tronco de uno de los árboles. Annie lanzó un grito de dolor pero pudo mantenerse de pie. No dejaría que aquellos simples golpes acabaran con ella, no ahora que debía vengar a sus padres, ahora que su vida había tomado algo de sentido, ahora que sabía absolutamente toda la verdad.
Annie tomó fuerzas e instintivamente juntó sus manos como si fuera a rezar. Realmente no sabía que estaba haciendo pero algo en su subconciente le decía que eso la podía ayudar. Enseguida, una gran energía destellante comenzó a salir entre medio de sus manos y ella las fue separando suavemente. Una vez separadas sus manos apareció entre ellas una enorme espada con franjas de oro y de un filo que se veía inmensamente poderoso. Annie algo sorprendida pero sin vacilar tomó la espada en el aire y antes de que Zach hubiese podido pestañar, ella flectó sus rodillas y dio un enorme salto que la hizo caer frente a él.
Zach nervioso dio un paso atrás, pero enseguida se reincorporó y la fulminó con la mirada. Sus cautivadores ojos rojos se veían aún más llenos de maldad que antes.

-Já.. apuesto que ni sabes como ocupar tu juguetito- se rió Zach burlandose de la espada que Annie llevaba entre sus manos

Annie sin siquiera contestar al comentario de su enemigo corrió hacia él y corto su hombro con tal facilidad que hasta ella quedó impresionada por lo que había hecho. Sin embargo, para Zach eso no habían sido ni cosquillas y enseguida le lanzó dos sombras que se fueron a poner bajo sus piernas y la dejaron inmovilizada.
Annie comenzó a forcejear para zafarse pero lo único que consiguió fue que las sombras se aferraran aún más a sus piernas y le causaran profundas heridas alrededor de sus tobillos.
Zach voló hacia ella a un velocidad indescriptible y le pegó un fuerte rodillazo en el estómago que hizo que Annie cayera al suelo y escupiera sangre de la boca.
Estaba siendo brutalmente masacrada por su oponente.
-No te esfuerzes tanto Anabelle, nunca haz podido vencerme y esta no va a ser la excepción-
-Maldito.. ojalá te pudras.. en el infierno- contestó débilmente Annie
-Já.. la única que se pudrirá en el infierno eres tú. Por si no lo sabías, no puedes pasarte la vida vagando como ángel reencarnado en la tierra. Si no me destruyes, no puedes volver al cielo y por lo tanto las sombras vendran a buscarte para llevarte al infierno. Ves? Lo único que estoy haciendo, es ayudarte.. Jajajaja-
Annie se estremeció al escuchar sus palabras, si no lo mataba ¿ella moriría de todas formas a manos del demonio?

- Y qué hay de ti, supongo que tampoco puedes estar vagando entre la tierra y el infierno por el resto de la eternidad ¿o si?- dijo Annie esperando escuchar alguna respuesta alentadora.
-Pues nuevamente te equivocas mi querida Annie, a diferencia tuya yo no puedo volver al cielo y bueno.. tampoco es que me interese volver, la vida allá es un asco jaja. Además yo ya soy parte del infierno, no te das cuenta? las sombras están conmigo.-

Cuando hubo terminado de decir aquellas palabras, Zach materializó en sus manos una alabarda y se lanzó sobre Annie para herirla, sin embargo ella se defendió con su espada y luego se la enterró en una de sus piernas. Zach dio un grito ahogado y se hechó para atrás.

En ese momento Annie supo que necesitaba salir de ahí. Aunque había recuperado sus poderes, no estaba en condiciones de seguir peleando con él. Se notaba demasiado que el tenía mucha más experiencia en batallas que ella y si se quedaba un segundo más en aquel lugar podría no salir viva de allí. Además aún estaba inmovilizada por las sombras y no sabía como deshacerse de ellas.
Comenzó a batir sus alas para ver si de esa forma lograba despergarse del suelo pero era imposible, aquellas sombras no cedían. Fue entonces que se le ocurrió una idea. Comenzó a juntar energía, generando dos bolas de fuego en cada una de sus manos.

-Pff Anabelle, de nuevo con la estupidez de las bolas de fuego. Sabes que no me afectan y siempre las esquivo.-
-No son para ti imbécil-

Y en cuanto Annie pronunció aquella ultima palabra lanzó las bolas de fuego a cada una de sus piernas, hiriendolas, pero a la vez liberandose de las sombras. Aun así con la piernas sangrando, dio su ultimo esfuerzo y con un ligero salto tuvo el impulso para salir de allí volando.


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Transformaciones

Hola!! =)
Primero qe nada, pedir mil disculpas por haber demorado tanto con el capitulo u.u La verdad, esqe no había estado muy inspirada en escribir ultimamente y además comenzaron las clases en mi ultimo año de colegio, asi qe he estado super ocupadita =/
Pero bueno, aqi ya está el tan ansiado capitulo jeje. Espero qe les guste y me den sus comentarios, qe son muy importantes para mi ^^
Agradezco de antemano su constante apoyo :)
Cuidense, un Beso!!


Annie lentamente fue recuperando la conciencia y se fue levantando débilmente de la superficie fría y rocosa en la que se encontraba. Un dolor punzante en la parte trasera de su cabeza hizo que intentara llevarse las manos a la enorme herida que cubría su nuca, pero no pudo hacerlo. Tenía las manos completamente atadas con un cordón que parecía fácil de romper, sin embargo aquella idea fue rechazada por Annie cuando intentó tirar de él para liberar sus manos y se lastimó sus frágiles muñecas.
Se encontraba encerrada en una especie de calabozo pequeño que con suerte tendría tres metros cuadrados de espacio y una diminuta ventana en la parte de arriba de la pared. Todo estaba sucio y repleto de insectos qe caminaban por las agrietadas murallas. El lugar hubiese estado en completa oscuridad si no hubiese sido por las pequeñas franjas de luz que se escabullian a través de la ventanita.

-Por fin te dignaste a abrir los ojos-

Las palabras provinieron de la persona que hasta antes de esa noche había sido su "novio" y que repentinamente se había convertido en su peor enemigo.

-Estúpido Zach, ¿donde rayos me has traído?- contestó Annie
-A un lugar en el que no molestarás. Así me dejas en paz, y puedo hacer lo que se me antoje. Y lo mejor de todo es que ahora ya no tienes poderes, asi que te morirás aquí, pudriendote como la maldita humana que eres-
-Eres un bastardo!! ¿Por qué no me mataste y ya?-
-Porque es más cruel y divertido verte morir lentamente já!-

-Engendro del demonio! ahh!!- gritó Annie presa de la rabia que sentía al recordar todo el tiempo que estuvo con Zach sin darse cuenta de que era el maldito Angel Oscuro que le había convertido su vida en un infierno.


-Muestrate como realmente eres!! De qué te sirve seguir aparentando ser algo que nunca fuiste-
-Pff, bueno, si eso es lo que quieres jaja - dijo Zach de una forma tan egocéntrica que si Annie hubiese estado liberada de sus muñecas le hubiese dado un puñetazo en su "cara bonita" que lo hubiese dejado desfigurado para el resto de sus días.


De pronto millones de sombras comenzaron a brotar del suelo en busca de su dueño y corrieron hacia el cuerpo de Zach, cubriendolo de pies a cabeza como una enorme capa negra. El ambiente de lugar se oscureció en su totalidad y ni siquiera aquellos pequeños rayos de luz que entraban por la ventanita pudieron iluminar el calabozo. Annie cerró los ojos por unos breves segundos de tiempo y cuando los volvió a abrir pudo observar la maldad encarnada.
Un malvado Ángel Oscuro la miraba con sus ojos rojo intenso llenos de ira y flotando en el aire como si estuviese sentado en una silla. Tenia su rostro apoyado en la palma de una de sus manos y su cara era tan linda como se había mostrado anteriormente. La diferencia era que ahora tenía el pelo negro, algo desordenado y de su espalda brotaban dos gigantescas alas negras que caían hacia abajo de forma intimidante.

Aquella imagen hizo qe Annie se estremeciera.

- ¿Y qué te parece? ¿No vas a decir nada?- dijo Zach
- ¿Qué quieres que te diga? Eres la cosa mas horrible que he visto en mi vida!- contestó Annie con desprecio.

-Já! Igual me besaste miles de veces antes-
-Pf!- Annie escupió -No te imaginas cuanto me arrepiento-
-Pues, la verdad tienes muchas cosas de las cuales arrepentirte-
-¿De qué hablas?- dijo Annie
-¿O es que no te arrepientes de haber destruido a tu propia familia?-
-Puto!!! Tu tienes la culpa de eso!!!!!!!- gritó Annie con rabia y algunas lágrimas en sus ojos
-Jajajaja! No me heches la culpa de las idioteces que tu haces!-

Aquellas palabras la habían herido. Sin poder evitarlo Annie sintió unas enormes ganas de matar al ser que tenía en frente suyo. Él no solo estaba dejando que ella muriera fisicamente, si no que a la vez la torturaba emcionalmente y eso no podía aguantarlo. Debía acabar con la vida de ese maldito ser. Debía vengar a sus padres.

Repentinamente el cuerpo de Annie comenzó a brillar. Sus ojos se transformaron en dos resplandecientes luces y sintió como sus alas ejercían presión en su espalda para poder salir. Aquella energía infinita que desprendía permitió que pudiera liberarse del cordón que la mantenía amarrada. Se llevó las manos a la cabeza en busca de la herida que Zach le había echo cuando la golpeó para traerla allí, pero lo único que pudo encontrar fue su suave y liso cabello que resplandecía junto a ella.
Zach la miraba atónito. No podía creer lo que estaba pasando. En su última batalla con ella (cuando Annie quemó su casa) él le había lanzado por detrás una sombra que se había insertado en su cerebro dejandola inconciente y sin memoria y a la vez impidiendo que pudiera convertirse en Ángel para el resto de su vida.

Annie le dedicó una mirada furiosa a Zach que hizo que él por un momento sintiera pánico.
La batalla recién había comenzado.
7

Una señal para Encontrarlo

Un rayo de luz directo sobre su rostro, hiso que Annie se despertara. Lentamente fue abriendo sus ojos, notando que se encontraba sobre una superficie blanda. Alrededor de ella paredes de concreto que conformaban una habitación, pero no era la suya. Entonces ¿dónde estaba?
Rápidamente se sentó en la cama y observó el lugar en busca de una salida.
-Ohh, ya has despertado jeje-

Aquella voz se le hizo familiar, pero no completamente.
Era Matt, quién traía en sus manos una bandeja con un vaso de jugo, un café y unas tostadas.
Enseguida Annie recordó lo que había sucedido la noche anterior, excepto por el hecho de que ella no debiió haber despertado allí.

-¿Dónde estoy?-preguntó algo confundida
-En mi casa. De hecho esta es mi habitación y la cama en la que te encuentras es la mía- contestó Matt con un tono divertido
-Y qué diablos hago en tu cama!!- gritó Annie, mirando si aún llevaba su ropa puesta. Para su alivio, no tenía ningúna prenda fuera de su lugar.
-Jaja. Tranquila niña. Te quedaste dormida junto a mí en la laguna, así que te traje para acá ya que no sabía dónde vivías. tu dormiste en mi cama y yo dormí en el sofá jeje-
-Oh! Ahora entiendo...uff, que alivio. Muchas Gracias-
-Jaja, era lo menos que podía hacer. No te iba a dejar botada- dijo Matt
-Que dulce jeje. Mil Gracias-
-De nada. Y bueno veo que ya te mejoró el ánimo!- dijo animósamente Matt

Aquellas últimas palabras habían se clavado como cuchillos, directo sobre el corazón de Annie causando dolor en ella y recordando a su vez la razón por la que había llorado toda la noche.

-Emm.. Supongo. En realidad no quiero hablar de eso ahora.- Contestó un poco angustiada Annie
-Ok, no ha problema. Podemos hablar de otras cosas, pero ahora quiero que te comas este delicioso desayuno que te preparé- dijo Matt, quién había notado cierto dolor en las últimas palabras de Annie.
Al darse cuenta de que Annie no estaba bien, Matt había cambiado rápidamente de tema, para que ella le hablara de lo que le angustiaba, sólo cuando estuviera lista.

Annie desayunó y trató de no pensar en lo que le había pasado. Ahora había conocido a una persona muy dulce que la había ayudado mucho y ella se lo agradecía infinitamente.

Pasaron juntos el día hablando de cosas triviales claro, pero también conociendo un poco el uno del otro. Por supuesto Annie no mencionó en ningún momento nada relacionado con su vida pasada y menos el hecho de que ella era un ángel. Matt la hubiese creído loca si le contaba algo así.

Ya había caído la noche y era hora de que ella se marchara, pero no quería irse. Había pasado un día estupendo y en realidad se sentía bastante sola en su departamento. Matt la trataba bien y era un chico muy tierno y atento. Ella sólo quería pasar un rato más con él.
De pronto sonó su celular.

-Annie!-
-Si? ¿Quién habla?-
-¿Cómo que quién habla? Jaja, soy yo, Zach-
-Oh! Zach- dijo Annie un poco sorprendida. Extrañamente no había logrado reconocer la voz de su "amigo-novio"
-Te estaba llamando para saber cómo estabas. Pensé que te había pasado algo, ya que me dejaste plantado ayer ¿Recuerdas? Teníamos una cita.

¡La cita! Annie lo había olvidado por completo. El día en el que estaban en el café Annie se había tenido que ir repentinamente para ir a su apartamento y hablar con su hermana Jacqueline. Antes de llegar al departamento Annie le había enviado un mensaje de texto a Zach diciendole que se juntara luego en la noche. Y aquella noche había sido ayer, pero con tanta angustia por lo que había descubierto, ella no recordó la cita y simplemente salió por las calles llorando hasta que se encontró con Matt.

-Lo siento Zach! Estuve muy ocupada ayer y se me olvido por completo. Lo lamento- mintió Annie
-No te preocupes linda, podemos arreglarlo. ¿te parece si nos juntamos ahora en mi casa?-
-Emm..Ok- dijo Annie, quién en realidad no tenía ganas de juntarse con él, pero se sentía mal por haberlo dejado plantado, así que debía ir.
-Ok, te veo luego linda-
-Sip, nos vemos. Adiós-

Annie miró a Matt con tristeza, no quería despedirse de él.

-Lo siento Matt, debo irme. Pasé un gran día junto a ti y te lo agradezco mucho. Me ayudaste a curar un poco mi pena. Espero volver a verte.-
-No te preocupes Annie, para mí ha sido un placer. Al ver si algún día nos juntamos. Cuídate mucho.- contestó Matt dedicandole una dulce sonrisa a Annie

Ella se acercó un poco más a él, indecisa al no saber de qué forma debía despedirse. Quería darle un abrazo pero no estaba segura si era lo indicado para el momento. Él como si le hubiese leído el pensamiento, se acercó a ella y la envolvió en sus brazos, dándole un cariñoso abrazo de oso.

Cuando Annie llegó a casa de Zach, él al estaba esperando con un ramo de rosas
-Wow ¿y esto por qué es? Debería ser yo la que te regale algo. Después de todo, yo te dejé plantado.- dijo Annie
-Jaja, eso no importa, ya pasó. Sólo quería darte algo que demostrara cuánto te quiero. De eso se trata ¿no?- dijo Zach

Annie ni supo qué contestar. En realidad aquellas últimas palabras tenían un lindo mensaje, pero no había sonado tiernas ni convincentes. Era como si Zach hubiese estado recitando de memoria algún poema o libreto de una obra de teatro.

Él la tomó por la cointura y la atrajo hacia sí. Ella pasó sus brazos por detrás del cuello de Zach y lo miró directo a los ojos. Por un momento, Annie creyó haber visto un color rojizo casi como el fuego tras la pupila de Zach, pero cuando ella se quiso fijar de nuevo para ver con más detalle, el color rojo había desaparecido de sus ojos.
Annie hizo caso omiso a lo que había visto y besó a su chico cariñosamente.
Permanecieron un rato abrazados. En ese instante Annie vio un extraño tatuaje en el hombro de Zach. Eran dos grandes alas negras flotando sobre gigantescas llamas de fuego. Aquel tatuaje le hiso recordar el relato de su hermana y cómo ella había quemado su casa.
De pronto lo supo.

De un salto se soltó de los brazos de Zach.
-¿Qué pasa Annie?- dijo él, intentando tomarla de nuevo por la cintura.
-Suel..tame..-
-Eh?-
-Tu.. eres..-

Annie no pudo terminar la frase. Un golpe en su cabeza y Annie se sumió en la profunda oscuridad de su mente...
7

Una Triste Noche

-"Angel de la Luz, mataste a tus padres, te odié, quemaste tu casa..."- Aquellas palabras y muchas más que había mencionado su hermana en la nefasta conversación que habían tenido horas atrás, resonaban en su mente mientras corria sin rumbo alguno, en plena oscuridad por las calles de la ciudad.

Annie corría sin poder olvidarse de todo lo que había descubierto, mientras miles de lágrimas brotaban de sus hermosos ojos azules. Se odiaba, se odiaba por ser lo que era. Maldecia en su mente el haber nacido y la ira la llenaba por completo. En aquel momento de tanta frustación lo unico que quería era vengarse del maldito ser que había convertido el resto de su vida "humana" en un infierno.

Quería encontrarlo y masacrarlo a golpes, sabía que tenía ciertos poderes algo sobrenaturales como lanzar bolas de fuego o volar con sus resplandecientes alas ya que su hermana se lo había contado, pero no tenía la menor idea de como hacerlo. Aún así, lo unico que quería era matar.

Luego de más o menos una media hora corriendo con la mirada fija en suelo y el maquillaje totalmente corrido de tanto llorar, sintió como chocaba contra un cuerpo alto y musculoso. Miró hacia arriba y se encontró pegada contra el pecho de un chico que la miraba algo asustado por la cara que ella llevaba. Seguramente el aspecto de Annie en aquel momento era desastroso.

-Por Dios! ¿te ha pasado algo?- le preguntó el chico muy preocupado.
-Eh..mm.-

Annie apenas contestó, estaba en tal estado de descontrol, que sin importarle se lanzó a los brazos del chico y lloró descontroladamente. Él aún la miraba preocupado, pero comenzó a acariciarle la cabeza dulcemente para tranquilizarla.

-Tranquila, ya va a pasar..- le decía él de forma muy tierna

Increíblemente, aunque apenas se habían conocido en ese instante, el tono de voz de aquel chico y las tranquilizadoras palabras de él, hicieron que Annie pudiera calmarse un poco. Cuando él la vio un poco más relajada, le dijo:

-Soy Matt, ¿cómo te llamas tú?-
-Annie.. es decir Anabelle, pero.. amm.. solo dime..Annie.- contestó entrecortadamente ya que ella aún sentía un pequeño nudo en su garganta.
-Lindo nombre jeje, ¿quieres que te lleve a tu casa?- le dijo amablemente Matt
-Mmm.. la verdad no.. necesito ir a otro lado..algún lugar al aire libre.. que no conozca.. necesito pensar.-
-Ok, ¿qué te parece si te llevó a un lugar muy hermoso que yo conozco?-
-Creo que eso estaría bien-
-Ven conmigo, estacione mi auto cerca de aquí-
-Ok-


Juntos subieron al auto. Hasta ese momento Annie no se había dado cuenta de lo guapo que él era. Era alto, musculoso, se veía más o menos de unos 25 años. Annie no podía distinguir claramente el color de sus ojos, al parecer eran grises, algo bastante inusual pero muy cuativador.Tenía el cabello corto y oscuro y su rostro era muy dulce.

Matt manejó como una hora por un hermoso camino a través del bosque, Annie no mencionaba palabra alguna, iba sumida en sus propios pensamientos. Matt tampoco decía ninguna palabra, el silencio era extrañamente cómodo. Por fin llegaron al lugar. Era una pequeña laguna de agua cristalina, que provenía de una preciosa cascada y todo se encontraba rodeado por árboles.
Annie bajó rápidamente del auto y sin importarle corrió hacia la laguna y se tiró para nadar.
Matt, algo sorprendido por la repentina reacción de ella, se tendió a orillas de la laguna con la cabeza hacia arriba contemplando el oscuro cielo estrellado que se veía increible esa noche.
Annie salió del agua y se sintió un poco más liberada de aquellos malditos pensamientos que la habían atormentado minutos antes. Caminó lentamente hacia el lugar en el que se encontraba Matt y sin siquiera sentir verguenza o nervios se tendió a su lado acurrucandose en su pecho.
Como un acto reflejo, Matt la abrazó y ella le susurró al oído:
-Gracias..-

Así estuvieron largo rato, hasta que el cansancio dominó a Annie por completo, haciendo que ella se quedara profundamente dormida acurrucada en aquel chico, que tan dulcemente, esa triste noche la había hecho sentir...feliz.
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Atencion: Para todas mis seguidoras!

Hola! bueno, al fin me he podido conectar y mañana mismo me pongo al día con el 8vo capitulo para qe puedan leerlo :)

Pero a lo qe voy con esta entrada es qe, hoy entre al blog y me he encontrado con la sorpresa de he recibido mas de 1000 visitas! jeje
Sii! :D la verdad es que estoy muy contenta porque el blog lo cree hace poco y veo qe a muchas les ha gustado, asi que más de mil visitas para mí significa mucho.
Es por eso qe quise escribirles hoy esta entrada, para agredecerles mucho mucho mucho por leer y comentar mu blog, en serio eso me pone muy contenta!!

Asi que aquí les dejo una pequeña imagen qe encontré muy linda y qe aproveché para ponerle un mensaje de agradecimiento para todas ustedes =)
Espero qe les guste ^^


Cuidense, un beso!!

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La Verdad Al Fin Se Asoma

Un pequeño Aviso: Talvés me demore un poco más en publicar el siguiente capitulo, porque no tendré acceso a internet por un tiempo. No se preocupen, solo será como por 1 semana. Asi que en cuanto pueda, publico el 8vo capitulo.
Aquí les dejo el 7mo, que lo disfruten! :D



El taxi las dejó en la entrada del edificio en el que vivía Annie. Subieron juntas por el acensor. Ningúna mencionaba ningúna palabra. Se notaba la tensión que había entre ellas y lo nerviosa que iba Annie por la situación. Ansiaba saber lo que su hermana debía decirle.
Cuando entraron al departamento, Annie le ofreció una taza de café a Jacqueline, pero ella se negó. Al parecer la situación no era la indicada como para sentarse a tomar café juntas y conversar. Lo que debían hablar era serio.

-Bien, si no me aceptas el café al menos toma asiento- se atrevió finalmente a decir Annie.
-Ok- contestó friamente Jacqueline - Bueno, supongo que debo partir contandote tu origen-
-Sí, eso estaría bien, porque hasta ahora no entiendo nada- dijo Annie
-Ok. Bueno, lo primero es lo primero. Nuestros padres eran bastante trabajadores, nuestra madre provenía de una familia adinerada pero se había casado con nuestro padre, quién era agricultor, por lo que se había acostumbrado trabajar y conseguir las cosas con esfuerzo. Gracias a ese esfuerzo, se habían comprado una parcela y habían construido una hermosa casa allí. Habían nombrado al lugar "Fundo Amanecer".
-¿Fundo Amanecer? Osea que es ahí...- interrumpió Annie
-Sí, es ahí donde vivíamos y es por eso que yo vivo ahí ahora. Pero eso lo entenderás luego- dijo Jacqueline
-Bueno, como iba contando- prosiguió Jacqueline- Nuestros padres estaban viviendo una muy buena situación económica y social. Fue en ese momento cuando nací yo, eramos bastante felices. Cuando cumplí 10 años, naciste tú. Eras una niña muy linda. Nosotras eramos muy unidas, siempre jugabamos y aunque tuviesemos diez años de diferencia nos llevabamos muy bien. Pero todo cambió cuando cumpliste 8 años. Hablabas cosas muy raras, decías que debías cumplir una misión y que no podías seguir viviendo con nosotros. Cuando ya tenías 14 años comenzaste a decir cosas aún más raras. Nos explicaste que tu no eras un ser humano normal, eras un ángel o algo así y que habías reencarnado en una familia para cumplir una misión. Recuerdo que nuestros padres te empezaron a llevar con un psicologo, pero aquella terapia no te servía, seguías diciendo cosas así, a veces me asustabas. Dos años después comprendí a que te referías.

Annie estaba atónita escuchando a Jacqueline. Todo lo que su hermana le estaba contando tenía sentido, pero era demasiado impactante para ella.

-Cuando cumpliste 16 años- continuó Jacqueline- entendí completamente todas las locuras que habías hablado antes y me di cuenta que no eran locuras realmente, tenías toda la razón.
Sucedió la noche de un 21 de septiembre, hace 5 años atrás-

Annie recordó la noticia que había leído hace unos meses y que hablaba del incendio de una casa y la muerte de una familia completa.

-Yo había salido a la casa de unos amigos para estudiar, ya que tenía un exámen muy importante al día siguiente en la universidad. Tu te habías quedado en casa con nuestros padres.
Cuando iba llegando de vuelta a la casa, vi enormes luces resplandecientes brillando sobre neustra casa y frente a aquellas luces, la oscuridad más absoluta que en mi vida había visto. Me bajé rápidamente del auto para contemplar mejor lo que estaba sucediendo y entonces, cuando estuve más cerca, me di cuenta de lo que estaba pasando. Tú estabas volando en el aire con dos increibles y hermosas alas doradas y tu cuerpo desprendía gran cantidad de luz. Al frente tuyo había un chico de piel palida, volando tambien con dos negras alas desplegadas y una enorme espada en sus manos. Era uno de los espectaculos más impresionantes que algúna vez pude ver.
Cuando te diste cuenta que yo estaba allí me gritaste con todas tus fuerzas que buscara a nuestros padres y me alejara. Dijiste que era muy peligroso, asi que inmediatamente te hice caso y corri hacia la casa. Pero aquella criatura con la que luchabas me tomó y me lanzó a la oscuridad de un bosque cercano. Yo estaba muy malherida y lloraba por no poder ayudarte a ti y a nuestros padres. Me arrastré hasta la casa y entonces fue cuando ocurrió el peor suceso de mi vida. Tú estabas tan ensimismada peliando con aquel chico, que no te preocupaste de lo que había alrededor y le lanzaste dos enormes bolas de fuego, que el esquivó y fueron a dar a nuestra casa. En ese momento yo grité, grité con todas mis fuerzas. Le habías lanzado fuego a nuestra casa y ahora se estaba quemando con nuestros padres adentro!!-
Jacqueline interrumpió el relato. El llanto la llenó por completo impidiendole seguir con la historia.

-No puede ser- pensaba para sí misma Annie.
Jacqueline había tenido razón, ella misma había asesinado a sus padres. Ahora podía comprender todo. Pero aún había algo que no le quedaba claro ¿Porqué había perdido todo recuerdo de esa noche y de su vida?

-Ahh..- Jacqueline retomó el aliento y continuó con el relato- Cuando... cuando vi como nuestra casa y nuestros padres se quemaban sentí el peor dolor en toda mi vida, y te odié, te odié, por haber convertido nuestras vidas en un infierno!! Tú, te quedaste inmóvil cuando te diste cuenta de lo qe habías hecho y en un pequeño segundo de tu descuido, aquel tipo con el que peleabas te lanzó algo que no logré ver y caíste inconciente al suelo. Luego me vió muribunda y me golpeó haciendo que perdiera el conocimiento. Cuando desperté estaba en una ambulancia afuera de nuestra casa y los bomberos estaban apagando el incendio. Por supuesto, no había ningún rastro tuyo ni del tipo. Supuse que él te había matado y aunque no lo creas, me alegre. -

-Por.. Dios..-
Fueron las únicas palabras que pudo decir Annie. Ahora que se había enterado de toda la verdad, entendía todo, entendía porqué su hermana la odiaba y entendía todos los deja vu que había sentido antes.

Horas más tarde, Annie estaba tendida en su cama aún impactada por todo lo que había descubierto y tenía la mirada fija en aquella foto que había sacado de la casa de Jacqueline. Era la foto de su familia, aparecían sus padres. La contempló en silencio por varios minutos, mientras algunas lágrimas asomaban por sus ojos. En ese instante sintió en su corazón la peor mezcla de sentimientos que alguien puede sentir en su vida : dolor, odio y unas inmensas ganas de... venganza...
4

Primeras Confesiones

Hola, disculpen la demora del capitulo, estuve de cumpleaños y bueno.. no tuve mucho tiempo para escribir jeje. Espero que lo disfruten mis queridas lectoras y aprovecho también para agradecerles su constante apoyo y cariño, en especial quiero mencionar a Lighling qe siempre pasa por mi blog y comenta mis entradas, le he tomado bastante cariño y se lo agradezco mucho =)
Asi que ahí va el cap. que lo difruten! :)


Annie había llegado de regreso a su departamento. La habían dado de alta en el hospital por su rápida mejoría, cosa que había impactado a los médicos porque tenía dos balas en el pecho que de milagro no le habían causado daño. Realmente era impresionante.
Annie recordaba la mayoría de las cosas que habían sucedido en la casa de Jacqueline, incluyendo el momento en que se había salido de control y su cuerpo había desprendido grandes llamas.
No lo comprendía, ¿qué estaba sucediendo con ella? mejor dicho ¿qué era ella? porque estaba bastante claro que no podía ser un humano normal, a nadie le salen alas y llamas de su cuerpo cuando se sorprende demasiado por algo.
Le parecía increíble lo que había sucedido, pero había algo más que no la dejaba tranquila. Se había enterado de que Jacqueline era su hermana y que sus padres supuestamente habían muerto por culpa de ella, cosa que tampoco entendía ya que ella nunca mataría a sus padres. Pero lo peor de todo era que Jacqueline le tenía un miedo atroz y ni siquiera podía hablar con ella personalmente porque enseguida se volvía loca y la echaba de su casa.

Annie prendió su computador, entró a su buscador habitual de internet y escribió las características de lo que había pasado con su cuerpo el día en que Jacqueline le había disparado.
El resultado fue sorprendente. Entró a un sitio web que describía de esa misma forma, a seres legendarios denominados Ángeles de la Luz. Siguió leyendo y encontró un texto que decía:

"Se dice que los Ángeles de la Luz son criaturas que fueron expulsadas del cielo como castigo por haber incumplido alguna regla. A diferencia de los Ángeles Caidos, aún tienen la posibilidad de volver al cielo, pero sólo de una forma, destruyendo a su opuesto, el Ángel Oscuro. Según leyendas de antiguas culturas, los Ángeles de la Luz poseen algunas características en común, enormes alas brillantes, ojos resplandecientes y en batallas liberan fuego. También se dice que al ser expulsados del cielo, reencarnan en una familia humana"

Asi que, estaba más claro que el agua, Annie pertenecia a esa legendaria raza. Aunque a ojos humanos era imposible pretender que existían, ella sabía que sí, porque se identificaba plenamente con aquella descripción.
De pronto sonó su celular, era un número desconocido, pero contestó de todas formas.
-Aló?- dijo Annie
-Hola linda, sabes quién soy?-
-Zach!!- respondió Annie muy contenta de escuchar su voz
-Si jeje, como has estado?- preguntó Zach
-Bastante bien- mintió Annie. Era obvio que no podía estar bien con todo lo que había pasado, si incluso le habían disparado.
-Me alegro mucho Annie. Te llamaba para contarte que estoy por tu ciudad y me encantaría verte. ¿Te gustaría que nos juntaramos?- dijo Zach
-Mmm... Ok! juntemonos en el centro comercial a las 4, te parece?- dijo Annie, quién había dudado un poco de su respuesta, ya que no se sentía lista para salir con alguien en ese momento después de todo lo que había pasado.
-Ok, super! me parece bien- contestó rapidamente Zach
-Nos vemos- dijo Annie
-Chao linda-

Annie no había estado segura de salir, pero tenía muchas ganas de verlo y talvés esa sería la única oportunidad que tendría ya que él vivía en una ciudad distinta.

A las 3:45 Annie iba saliendo camino al centro comercial. Cuando llegó, vio a Zach esperandola sentado cerca de un café que había en el lugar. En seguida él la divisó y le hizo señas, invitandola a acercarse. En cuanto ella estuvo lo suficientemente cerca, él la tomó por la cintura y le dio un lindo beso.
-Te he extrañado- le dijo Zach
-Yo tambien te extrañe. No sabes cuántas ganas tenía de verte- le contestó Annie
-Vamos a tomarnos un café, te parece?-
-Excelente idea- dijo Annie

Una vez sentados y ya bien acomodados en el café Zach le dijo a Annie
-Tengo que contarte algo-
-Dime, te escucho- dijo Annie
-Mi universidad me ha trasladado a la de esta ciudad para que termine mis estudios- dijo Zach
-Qué!? Pero que bueno!! Ahora podremos estar juntos más seguido!- dijo muy entusiasmada
-Si! Estoy muy contento por eso jeje-

Mientras conversaban Annie sintió que la observaban, miró hacia todas direcciones pero no vió nada, hasta que de pronto vio a una mujer que estaba sentada en una mesa cercana, levantandose de su asiento y caminando hacia ella. Cuando estuvo más cerca supo quién era.
Jacqueline.

-Disculpa molestarte Annie, pero debo hablar contigo- dijo Jacqueline con voz temblorosa
-Ahora quieres hablar conmigo ah? Y que hay de la vez en que YO quise hablar contigo, acaso me escuchaste? por supuesto que no, te volviste loca gritandome-
-Lo siento, lo que pasa es que yo no sabía que habías olvidado todo.- contestó Jacqueline
-Que olvidaste qué?- dijo Zach sin entender nada -¿Quién es ella?- preguntó Zach a Annie
-Soy su hermana- contestó Jacqueline
-Disculpa Zach, tendremos que juntarnos en otro momento, es importante lo que debo hablar con esta mujer- dijo Annie
-Esta bien, no te preocupes. Te llamaré- respondió Zach

Annie y Jacqueline se retiraron del café en el que estaban.
-Y bien, qué es lo que quieres decirme- dijo Annie
-Este no es buen lugar-
-Entonces cuál es buen lugar. Tu casa? Recuerdo que allí me disparaste- contestó con un tono de enojo Annie.
-No necesitas recordarme lo que hice, lo hice por tu bien y por el mío. Cuando hablemos, lo entenderás.-
-Ok vamos a mi departamento entonces- dijo Annie
-Esta bien, pero te advierto, desearás no haber sabido esto nunca. Lamentablemente, dadas las circunstancias, creo que es necesario que lo sepas- contesto Jacqueline

Aquellas palabras entumecieron a Annie, ¿tan grave era lo que su hermana debía contarle?
Junas tomaron un taxi y se dirijeron al departamento de Annie.
Lo que estaba a punto de descubrir podia ser aún más inquietante de lo que creía...

2

El Resplandor

-Nadie me va a echar de aquí sin darme lo que necesito antes- pensó Annie, quién había llegado recién y por segunda vez al fundo "Amanecer" para conseguir nuevas respuestas.

Era de noche y no se veía ningún movimiento en la parcela. Los animales que había visto la vez pasada, estaban descansando en los corrales y no habían signos de presencia humana en el lugar.
Annie se fijó en la casa. Se dio cuenta que no habían luces prendidas dentro, por lo que supuso que los dueños habían salido a algún otro lugar. La casa estaba completamente sola.

Annie decidió entrar por la puerta trasera sin hacer ruido. Revisó alrededor de la puerta en busca de alguna llave escondida que permitiera su ingreso a la casa. No había nada. De pronto notó un pequeño objeto metalico brillando detrás de una planta. Apuntó mejor con su linterna y la vio, era la llave. Abrió la puerta con cuidado y entró en la casa.

El interior era pequeño, pero bastante acogedor. Había una chimenea encendida y alrededor de ella algunos sillones. La pared en la que se encontraba la chimenea era de cemento pintada de un color blanco invierno, y la otra pared era de madera. El techo mostraba pequeñas vigas al aire.

Un lugar en el que seguramente vivirían dos personas, no más que eso, ya que tenia un baño, una sola habitación y una cocina.

Annie decidió ir a revisar la habitación, para ver si se encontraba con algo que le pudiera dar un poco más de información.
Cuando entró vio un mueble grande de madera con varios cajones. Revisó los primeros pero solo había ropa. Cuando abrió el último, se encontró con una gran cantidad de fotos antiguas, pero ninguna de ellas le llamó mucho la atención, excepto por una sola, en la que aparecía una familia que le daba la impresión de haberla visto antes. Salía una mujer sentada en una banca abrazando a un hombre que prodría haber sido su marido y dos niñas pequeñas sentadas en las piernas de ellos, que seguramente serían sus hijas. Pero lo que hacía que Annie se interesara aún más por esta foto, era que sentía como si ella hubiese estado en esa situación antes, como un deja vu.

De pronto Annie sintió que abrían la puerta principal de entrada a la casa. Rápidamente, dejó las fotos en su lugar y se guardó en el bolsillo de su pantalón la foto de la familia. Observó toda la habitación, buscando un lugar en el que pudiera esconderse pero no había nada que le serviera. Escuchó como las voces de una mujer y un hombre se acercaban cada vez más a la habitación y le entró una gran desesperación, por lo que trató de abrir una pequeña ventana que había en el lugar, pero para su mala suerte estaba trabada y Annie no tenía la fuerza suficiente para abrirla. Fue entonces cuando se abrió la puerta de la habitación y la misma mujer que la había recibido de tan mala forma la vez pasada, la sorprendió en su dormitorio.
Annie pudo darse cuenta ahora con más detalle, que la mujer llevaba puesto exactamente el mismo collar que ella. La misma cadena con la luna de plata colgando y el zafiro azul en el centro.
-Disculpa..eh..yo..la puerta estaba..- dijo Annie muy nerviosa, apenas le salían las palabras de la boca
-¿Qué estás haciendo aquí?¿Cómo entraste? Por dios!! ¿Ahora quieres asesinarme a mi también?¿¿Cuál es tu problema Annie?!- dijo la mujer totalmente desesperada y con un tono en su voz que demostraba terror a lo que estaba sucediendo.
-¿Qué? ¿porqué asesinarte? yo sólo venia a...-
-Jacquie!! qué sucede??- se escuchaba la voz de un hombre acercandose a la habitación
Cuando entró, Annie vio que era un hombre alto y algo robusto. Parecía ser el marido de aquella mujer.
Annie al escuchar llamar a la mujer con el nombre de Jacquie, se dio cuenta enseguida que ella era Jacqueline Williams.

-Annie ¿poqué me quieres hacer daño? Vete!- dijo Jacqueline
-¿Porqué hacerte daño?- respondió muy confundida Annie
-Por favor no te hagas la que no sabes nada! ¡¿No te gustó quemar nuestra casar y matar a nuestros padres a la vez?! Ah!!?- gritaba Jacqueline, quién estaba totalmente fuera de control
-!¿De qué estas hablando?!- respondió Annie que apenas podía comprender toda la información que le estaban diciendo.
Annie sentía que iba a colapsar. Era demasiada información para ella. Lo único que había entendido es que aquella mujer era su hermana y la estaba acusando de haber matado a sus padres. Eso no podía ser, ¿como podría ella haber matado a sus padres?
Esto era demasiado, Annie ya no aguantaba más, necesitaba salir de ahí.

De pronto, el cuerpo de Annie empezo a brillar y grandes llamas empezaron a brotar de su cuerpo. Sus ojos se volvieron increíblemente resplandecientes y desplegó dos hermosas alas de su espalda.

-Oh No!! lo está haciendo otra vez!! Va a quemar la casa!!- gritaba Jacqueline
-Disparale!- dijo el hombre entregandole una pistola a su mujer
Ella apuntó a Annie con el arma, y sin siquiera pensarlo,le dio dos tiros al pecho.
Luego de eso, el cuerpo de Annie volvió a la normalidad y cayó desmayada al suelo. Increiblemente, el arma no le produjo ninguna herida a Annie, solo permitió que se controlara.

Horas después Annie despertaba en una habitación de paredes blancas, tendida en una cama de hospital. A su izquiera había una pequeña mesita con un florero pusto encima y algunos globos con los típicos mensajes de "Recuperate pronto" que la gente lleva a sus seres queridos cuando están hospitalizados.
Annie se llevó la mano a la cabeza, tratando de orientarse. Aún recordaba lo que había pasado pero no de forma muy clara. No quería pensar en eso, le daba dolor de cabeza.
De pronto alguien entró a la habitación. Era su amiga Rose.
-Por fin despertaste!- dijo Rose de forma alegre
-¿Qué pasó?- preguntó Annie
-Ah, tranquila. Hubo un tiroteo en el lugar en el que estabas y te alcanzaron dos balas, pero no te pasó nada, menos mal. Los médicos no podían creerlo, al parecer las balas entraron en tu cuerpo pero no dejaron heridas.-
-¿Y cómo llegué aquí?-
-Los médicos dijeron que fue una mujer la que te encontró y te trajo hasta acá-
-Ahh, Ok. Rose, Gracias por venir.- dijo Annie
-No hay problema. Te dejaré sola para que descanses-
-Ok-
Las imágenes de lo ocurrido llegaban a la mente de Annie, pero estaba muy cansada para pensar en ello. Solo quería descansar, cerró los ojos y se dejó vencer.
6

Nuevos Sentimientos...

Recién lo había conocido, pero Zach le inspiraba tanta confianza, que no le pareció mala idea salir a dar una vuelta con él.
Annie recordó lo que su amiga Rose siempre le decía:
-No puedes llegar y salir con un chico! Va a pensar que lo andas persiguiendo!-
Pero esto era distinto, era él quien la había invitado a ella. En el momento en que sus miradas se habían cruzado en el bar Annie había notado enseguida una conexión especial entre él y ella, asi que ¿porqué no aceptar la invitación?

Salieron juntos en el auto de Zach. La ciudad se veía increible de noche y ahora Annie podía contemplarla todo el tiempo que quisiera. Estaban pasando un muy buen rato juntos. Luego de haber recorrido bastantes lugares, Zach la llevó a la playa:


-Wow esto es hermoso- dijo Annie maravillada por como se veía la playa de noche.
-Es verdad. Cuando vengo a Australia, me gusta pasar algunas noches aquí para relajarme y poder pensar- respondió Zach
-¿No te parece genial poder alejarse un poco del mundo de vez en cuando?- dijo Annie
-Por supuesto, en especial cuando te sientes un poco cansado de todo-
.-Si!-
Annie sentía que Zach la comprendía muy bien. Era como sí él supiera exactamente lo que ella pensaba justo en ese instante. Pero sabía que él y ese momento tan feliz y tranquilo que estaban viviendo juntos solo sería algo fugaz en su vida. Cuando ella regresara a su ciudad, lo más probable sería que no lo volviera a ver.
Sumida profundamente en estos pensamientos, de pronto Annie notó que Zach se acercaba y le tomaba la mano.
-Annie, se que recién nos conocemos, pero me has caído muy bien. Eres una chica increible- dijo él
-Pues, pienso exactamente lo mismo de ti Zach- .
-Eres muy linda, lo sabías?-
-Oh.. Gracias..- respondió tímidamente ella.

Zach tomó a Annie por la cintura y la acercó hacia él. Luego suavemente, le levantó el mentón. Ella se sonrojó un poco y bajó la mirada.
-Espero volver a verte..- le susurró a Annie dandole un tierno beso.
Por primera vez en mucho tiempo Annie se sintió... querida por alguien.

Zach era muy guapo y a la vez sus ojos escondían algo misterioso que hacía que ella se sintiera aún más atraída por él.
Luego de unas horas ya era bastante tarde, asi que Zach la llevó de vuelta al hotel.
-¿Te veré otro día? le preguntó
-Claro! estaré aquí hasta el viernes, ¿te parece si nos juntamos el miércoles?- dijo Annie
-Eso me encantaría- respondió Zach

Y así lo hicieron pasaron toda la tarde del miércoles juntos. Disfrutando de la ciudad, conociendo nuevas cosas. Él era tan bueno con ella, su mirada era tan profunda, tan irresistible. Annie no podía sentirse más feliz. Después de tantos problemas en su vida, conocía a un chico increíble. Tenía que aprovechar esos momentos, aunqe sólo fuese una semana.
Y finalmente, llegó lo inevitable. Terminó la semana y Annie debía regresar a su ciudad, a su mundo. Claro que ya mucho más descansada y con mucho más ánimo para seguir el día a día.
Prometieron llamarse de vez en cuando para no perder el contacto.

Mientras Annie iba en el avión sucedió algo que no le había pasado nunca antes. De pronto empezó a sentir como si se quemara. Miró hacia todos lados pero no veía nada extraño, la gente iba tranquilamente disfrutando del vuelo. Enseguida, bajó la mirada y vio como grandes llamas brotaban de su asiento. Se desabrochó el cinturón y se levantó inmediatamente dando algunos gritos de horror. Las personas se levantaron para verla, pero no entendian la razón de sus gritos, nadie veía nada extraño en su asiento.
-¿Qué le sucede señorita?- le preguntó un pasajero que se sentaba detrás suyo
- No lo ve!- dijo Annie, quién cuando bajo la mirada para indicar el asiento, vio que se encontraba en perfectas condiciones.
-No puede ser, le juro por Dios que se estaba quemando!- volvió a decir Annie
-Creo que usted iba durmiendo y tuvo una pesadilla, tranquilicese porfavor- le dijo la azafata que había llegado al lugar para ayudarla.

Cuando Annie por fin llegó a su casa, decidió olvidar el incidente del fuego, talvés solo iba soñando y lo vio todo muy real. En ese momento no quería preocuparse de todas esas cosas raras, su mente estaba ocupada pensando en otra cosa, en Zach.

Al final del día Annie tomó un baño y luego se fue a acostar. Mientras intentaba quedarse dormida se dedicó a observar por largo rato su collar. Era un collar que se componía por una fina cadena de plata y un pendiente en forma de luna (tambien de plata) que tenía incrustado un hermoso zircon azul en el centro. Ella siempre lo llevaba puesto, pero la verdad nunca se había dedicado a contemplarlo fijamente. De pronto notó que en la parte de atrás del pendiente salían grabados en letras muy pequeñas dos nombres. Buscó una pequeña lupa en el cajón de su mesita de noche y en seguida pudo leerlo: Anabelle Williams - Jacqueline Williams.

¿Anabelle Williams? ¿Sería ese su verdadero nombre? Compredió que debía serlo. Seguramente "Annie" era el diminutivo de su nombre completo. A decir verdad, ella sólo recordaba que se llamaba Annie, pero talvés sólo recordaba eso porque era el nombre con el que la llamaban más seguido las personas que la conocían.
-Wow esto si que es un descubrimiento- pensó para sí misma

Pero Jacqueline Williams, ¿quién era ella? y ¿qué hacía ese nombre grabado en su collar?
De pronto lo recordó. La mujer del fundo. Annie estaba segura de haberla visto con un collar muy parecido al de ella. En seguida supo que era hora de volver al fundo, pero esta vez, no saldría de allí con las manos vacías...
4

Un Merecido Descanso

Tantas preguntas la estaban volviendo loca. Necesitaba un descanso, la vida no la había tratado muy bien y ahora que empezaba a descubrir nuevas cosas sobre su pasado, las noches se le hacían eternas pensando en todo lo que habría sucedido.Un merecido viaje lejos talvés le ayudaría a desconectarse de todo, de su mundo, de su vida...

Finalmente lo decidió. Había estado juntando dinero mucho tiempo, ya que en sus ratos libres despues de la universidad aprovechaba de trabajar en el local de comida rápida. No era el mejor lugar para trabajar, pero al menos recibía un sueldo decente para poder comprarse lo que necesitaba, y si ahorraba un tiempo, tenía dinero suficiente para darse algunos lujos, por ejemplo un viaje.

Una semana después Annie se subía a un avión con rumbo a Australia. Sentía que ese era un buen lugar para ir de paseo, siempre veía fotos y le parecía un país asombroso.
El viaje fue largo, pero luego de unas cuántas horas llegó a su destino. Se trasladó del aeropuerto al hotel y llegó demasiado cansada, por lo que durmió un buen rato hasta que el sonido de su celular la despertó.

-Aló?- contestó un poco aturdida Annie, que recién se estaba despertando.
-Annie! ¿dónde rayos te has metido? ¡te he llamado como 6 veces!-
Era su amiga Rose. Efectivamente Annie tenía seis llamadas perdidas de ella.
-Oh, lo siento Rose, estaba durmiendo. Estoy en Australia, no te preocupes- dijo Annie
-¿Australia? ¿qué haces ahí?- prreguntó Rose desconcertada
-Ah, sólo necesitaba un descanso, quería salir, despejarme, conocer otros lugares-
-Pero Annie, ¿y las clases?-
-Sólo será una semana, no me preocupo por eso-
-Bueno.. Ojalá lo disfrutes. Creo que te hará bien olvidarte de todo por un tiempo. Traeme algún recuerdo! jaja y cuidate amiga, nos estaremos viendo- dijo Rose
-Ok! y obvio que te llevaré un recuerdo, ¿cuántas veces tenemos la posibilidad de viajar a Australia? jaja. Cuidate tú igual, nos vemos-
Annie se sintió feliz de tener una amiga tan buena y preocupada por ella.

Cuando ya estaba bien despierta, Annie se dio cuenta que era de noche, serían mas o menos las 9 , asi que pensó en ir a algún bar a pasar el rato. Bajó a la recepción del hotel y preguntó si había algún bar cerca de ahí, para su fortuna, le indicaron uno que estaba en la esquina de la cuadra siguiente, asi que sólo tuvo que caminar unos cuantos metros para llegar allá. Y cuando entró lo vio, era el chico más lindo que había visto en su vida, cabello rubio y unos ojos verdeazules que cautivaban su mirada. Annie se sentó cerca de él para contemplarlo un poco mejor, obviamente siempre con disimulo, pues pasaría una verguenza enorme si él la mirara justo en el momento en que ella lo estaba viendo a él.
Mientras Annie pensaba esto, el chico levantó la mirada y sus ojos se encontraron. Ella llegó a ponerse roja de la verguenza y escondió la cara entre su ropa. De pronto, el chico se acerco a ella y le dijo:
-Hola!, soy Zach y tú?-
-Eh..m.. Annie- respondió tímidamente ella.
-Y ¿qué edad tienes?-dijo Zach amistosamente
-Tengo 21 y tú?-
-Yo 23-
-Genial, y eres de por aquí?- dijo Annie
-Eh No, soy de Estados Unidos-
-Que bien! yo igual - contestó rápidamente Annie
-Yo estoy acá por un curso que me envió a hacer mi universidad, estaré solo una semana- dijo Zach
-Wow, yo también estaré una semana pero vine de paseo jeje- dijo Annie
-Jaja muy bien, ¿asi que descansando?-
-Si.. algo así jeje-
-Bueno y que te parece si te invito a dar una vuelta por ahí? Vengo bastante seguido a esta ciudad asi que ya la conozco como la palma de mi mano-
Annie dudó un momento, pero luego contestó:
-Claro, me encantaría-

Era la primera vez que salía con un chico desde que comenzaban sus recuerdos y bueno, a decir verdad, había estado tan ocupada ultimamente con todo el asunto de su vida anterior y la unversidad, que no había dejado un poco de tiempo para salir con chicos.

Los dos salieron del bar y subieron al auto, en ese momento Annie se sintió realmente feliz, como nunca lo había estado. Extrañamente, sentía que Zach le inspiraba confianza, como si lo conociera de toda la vida...
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Nuevos Descubrimientos.. Más Incógnitas

-¡Te juro que dijo eso! Realmente creo que todo esto es muy raro- le dijo Annie a su mejor amiga Rose
-Pero Annie, quizás esa mujer te confundió con otra chica- le contestó de inmediato su amiga.
-Por favor Rose, ¿cuántas chicas llamadas Annie tienen visiones sobre un fundo y obtienen la dirección y el número de teléfono de este?- respondió con rapidez Annie.
-Bueno, eso es cierto. Igual debo admitir que esto es un poco extraño- dijo Rose dandose por vencida en la discusión.
-Creo que lo que debo hacer es ir para allá y aclarar un poco las cosas. Iré mañana- dijo Annie
-¡Estás loca que vas a ir para allá sola!- respondió su amiga.
-Entonces tu me acompañarás-
-Pero Annie podría ser peligroso-
-Rose, si no voy no podré entender nunca nada de lo que viví antes y además debo aprovechar la poca información que mi mente me ha dado ultimamente. Siento que cada recuerdo nuevo es como un paso mas cerca de mi vida anterior-
-Ok, iremos mañana, pero no solas. Le pedire a mi novio que nos acompañe-
-¡Esta bien! ¡Gracias Rose!- respondió rapidamente Annie a su amiga y se fue apurada hacia su casa para estudiar y arreglar algunas cosas del día siguiente.

Rose había sido una de las personas que mejor había tratado a Annie cuando ella llegó a la ciudad. Se conocieron cuando Annie entró a la universidad y desde ahí se habían vuelto amigas inseparables. Rose era una chica muy agradable y simpática y comprendía perfectamente a su amiga en todos sus problemas.

El resto del día pasó rapidamente, a diferencia de la noche, que para Annie pareció eterna. Lo que ella más quería en ese momento era descubrir que escondía realmente su pasado pero la incertidumbre se apoderaba de ella en ese momento y eso la hacia ponerse muy nerviosa por lo que pudiera descubrir al otro día.
A la mañana siguiente, Annie se levanto muy temprano y salió acompañada por su amiga y el novio de ella, camino al fundo. El viaje se hizo bastante largo para Annie, pero el camino se le hizo extrañamente familiar, como si ya hubiese estado ahí antes. Cuando por fin llegaron, Annie vio el letrero que habia visto antes en la consulta del Dr. y se puso un poco nerviosa, más adelante había una pequeña casita que ella nunca en su vida había visto, o por lo menos no se le hacia para nada conocida, y algunos animales alrededor. Annie y Rose se acercaron a la casa y tocaron la puerta. Se demoraron un poco en abrir, hasta que luego de unos cuántos minutos por fin apareció una mujer adulta abriendo la puerta. Cuando Annie la vió, notó que llevaba un collar muy parecido al que ella siempre usaba y su rostro le recordaba a alguien, pero no sabía a quién. Finalmente Annie saludó:

-Hola!- dijo Annie
-Por Dios, ¿qué haces aquí?- contestó exaltada la mujer
-Emm.. ¿usted me conoce?- dijo Annie, un poco extrañada
-Lárgate! No eres bienvenida aquí!! Fueraa!!- respondió la mujer, dando empujones a Annie.
-Pero ¿qué le pasa? yo solo venía a preguntarle algunas cosas-
-Si no te vas inmediatamente Annie, llamaré a la policía! tú no debes estar acá!!- dijo la mujer cerrandole la puerta en su cara.

Annie, un poco indignada quedó pensando un rato, ¿porqué aquella mujer la había tratado de esa forma? y ¿porqué sabía su nombre?. Cada vez se ponía más extraño todo. Annie sentía que mientras más se acercaba a la verdad, mas incógnitas aparecían. ¿Qué explicación podía tener tener todo lo que estaba sucediendo? Lo único que ella sabía era que algo muy malo se escondía en su memoria y que tendría que descubrir otra forma para averiguarlo.

Cuando llegó a su casa, comenzó a investigar en internet acerca del lugar en el que se encontraba el fundo "Amanecer" y acerca del collar que ella llevaba puesto desde que tenía memoria. Lo que descubrió fue realmente inquietante. Era una noticia de hace 5 años que decía:

" Gran incendio termina con la vida de una familia
El siniestro, ocurrió la noche del 21 de septiembre en la localidad de Nashville. La familia estaba compuesta por la madre, el padre y dos hijas, una de 16 años y otra de 26. Solo hubo un sobreviviente, la hija mayor de la familia, puesto que los padres murieron en el incendio y la otra hija no ha podido ser localizada aún"

Lo que más impactó a Annie de la noticia, fue que aparecía una foto de la casa que habia sufrido el incendio. Era exactamente la misma casa que ella siempre veía en su mente.
¿Podía ser entonces, que esa hubiese sido su casa? ¿Tenía padres? ¿Tenía una hermana viva? ¿Era ella misma la hija que había desaparecido tras el incendio?
Estas preguntas estuvieron en su mente por el resto del día. Debía descubrir a como de lugar lo que había sucedido con ella y su familia.

3

El Inicio de los Recuerdos


Annie despertó como habitualmente lo hacía, sobresaltada. Cada noche soñaba con pequeños recuerdos atemorizantes de lo que podría haber sido su pasado, pero al despertar nunca lograba entenderlos y gran parte de ellos eran olvidados con el transcurso del día.
Llevaba varios meses viviendo en un pequeño departamento dentro de una ciudad bastante grande y comercial, pero no recordaba la razón por la que habia llegado a este lugar. El único recuerdo guardado en su mente antes de llegar a la ciudad, era el de una casa de campo en llamas, luego había un lapsus en que solo recordaba la oscuridad de la noche y después se veia caminando por una interminable carretera, encontrandose con un amable camionero que la conduciría a la ciudad en la que actualmente residía.
Annie constantemente pensaba que la unica explicacion para todo lo que le pudiese haber sucedido, era la de un suceso traumático que su mente borró para siempre o escondió en un lugar muy oscuro y profundo dentro de su subconciente.

Ella era una chica bastante inteligente y atractiva de 21 años, tenía el pelo liso y oscuro, y unos ojos celestes que impactaban a cualquiera que la veía. Cuando ella recién llegó a la ciudad, comenzó a trabajar en un local de comida rápida, por lo que luego de un año logró recaudar el dinero suficiente para comprarse su propio departamento y empezar a estudiar en la Universidad.
Pero mientras estudiaba siempre se preguntaba que habría sucedido realmente antes de su actual vida, ya que ella recordaba muy poco, no sabía si tenía hermanos o padres, no sabía el lugar en el que había vivido antes, ni siquiera recordaba a algún amigo. Simplemente antes del recuerdo de la casa en llamas no había nada, solo vacío.

Un día mientras leía el diario, vió un anuncio que decía: "Recuerde su pasado, haga un viaje a través de su mente, solo necesita relajarse y respirar. Venga a la consulta del Dr. John". Luego de leer esto, a Annie le pareció interesante. Ya había oído hablar de terapeutas que ayudaban a las personas a recordar ciertas cosas que sus mentes habían bloqueado, pero nunca pensó en acudir ella misma a una de estas sesiones. Decidió que quizás podía funcionar, por lo que llamó a la consulta y pidió una hora para el día siguiente.
Al otro día, llegó a la consulta bastante nerviosa. Podía ser la primera vez que entendiera realmente lo que le había pasado, por eso en ese momento las ansias y la incertidumbre la llenaban por completo.
La secretaría dijo su nombre, era su turno. Cuando entró a la habitación del doctor, se encontró con un hombre maduro, con barba y bastante serio, aunque resultó ser muy simpatico y agradable, lo que le producía calma y tranquilidad a Annie.
Él, le dijo que se recostara, cerrara los ojos y comenzara a respirar lentamente. Ella, siguió sus intrucciones, pero en cuánto cerró los ojos volvió a su mente la imagen de la casa en llamas y le entró una gran desesperación que la hizo llorar. El doctor intentó calmarla y cuando lo hubo logrado le dijo que debia tranquilizarse porque era la única forma de recordar los sucesos anteriores. Pasó media hora y ella no lograba recordar nada, eso la hacía sentir rabia y frustración. De pronto, de forma muy repentina llegó a su mente una nueva imagen. Era un letrero de madera que tenía escrita una dirección y un teléfono, decía "Fundo Amanecer, fono: 258674" pero en cuanto quiso mirar el lugar en el qe se encontraba el letrero sintió un golpe en la cabeza y despertó todavía en la consulta del doctor. Asustada anotó rápidamente la información del letrero y salio apurada de la consulta, camino a su casa. Cuando llegó llamó inmediatamente al número de telefono que había conseguido y le contestó una mujer:
-Aló- contestó la mujer
-Hola, quisiera saber si estoy llamando al Fundo Amanecer- dijo Annie
-Eh.. sí, ¿quién habla?- dijo la mujer
- Me llamo Annie-
De pronto hubo una pausa y lejos Annie escuchó decir:
-Es ella..-
Entonces Annie dijo:
-¿Aló? señora ¿aún se encuentra ahí? ¿Hola?
Y repentinamente colgaron el telefono. Cuando Annie intentó volver a llamar sonaba ocupado, por lo que ella supuso que habían descolgado el telefono, pero le pareció tan raro lo que aquella mujer dijo a lo lejos y que ella había alcanzado a escuchar a través del telefono. "Es ELLA", las palabras le quedaron dando vueltas en su mente durante todo el resto del día y la noche.
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