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Una señal para Encontrarlo

Un rayo de luz directo sobre su rostro, hiso que Annie se despertara. Lentamente fue abriendo sus ojos, notando que se encontraba sobre una superficie blanda. Alrededor de ella paredes de concreto que conformaban una habitación, pero no era la suya. Entonces ¿dónde estaba?
Rápidamente se sentó en la cama y observó el lugar en busca de una salida.
-Ohh, ya has despertado jeje-

Aquella voz se le hizo familiar, pero no completamente.
Era Matt, quién traía en sus manos una bandeja con un vaso de jugo, un café y unas tostadas.
Enseguida Annie recordó lo que había sucedido la noche anterior, excepto por el hecho de que ella no debiió haber despertado allí.

-¿Dónde estoy?-preguntó algo confundida
-En mi casa. De hecho esta es mi habitación y la cama en la que te encuentras es la mía- contestó Matt con un tono divertido
-Y qué diablos hago en tu cama!!- gritó Annie, mirando si aún llevaba su ropa puesta. Para su alivio, no tenía ningúna prenda fuera de su lugar.
-Jaja. Tranquila niña. Te quedaste dormida junto a mí en la laguna, así que te traje para acá ya que no sabía dónde vivías. tu dormiste en mi cama y yo dormí en el sofá jeje-
-Oh! Ahora entiendo...uff, que alivio. Muchas Gracias-
-Jaja, era lo menos que podía hacer. No te iba a dejar botada- dijo Matt
-Que dulce jeje. Mil Gracias-
-De nada. Y bueno veo que ya te mejoró el ánimo!- dijo animósamente Matt

Aquellas últimas palabras habían se clavado como cuchillos, directo sobre el corazón de Annie causando dolor en ella y recordando a su vez la razón por la que había llorado toda la noche.

-Emm.. Supongo. En realidad no quiero hablar de eso ahora.- Contestó un poco angustiada Annie
-Ok, no ha problema. Podemos hablar de otras cosas, pero ahora quiero que te comas este delicioso desayuno que te preparé- dijo Matt, quién había notado cierto dolor en las últimas palabras de Annie.
Al darse cuenta de que Annie no estaba bien, Matt había cambiado rápidamente de tema, para que ella le hablara de lo que le angustiaba, sólo cuando estuviera lista.

Annie desayunó y trató de no pensar en lo que le había pasado. Ahora había conocido a una persona muy dulce que la había ayudado mucho y ella se lo agradecía infinitamente.

Pasaron juntos el día hablando de cosas triviales claro, pero también conociendo un poco el uno del otro. Por supuesto Annie no mencionó en ningún momento nada relacionado con su vida pasada y menos el hecho de que ella era un ángel. Matt la hubiese creído loca si le contaba algo así.

Ya había caído la noche y era hora de que ella se marchara, pero no quería irse. Había pasado un día estupendo y en realidad se sentía bastante sola en su departamento. Matt la trataba bien y era un chico muy tierno y atento. Ella sólo quería pasar un rato más con él.
De pronto sonó su celular.

-Annie!-
-Si? ¿Quién habla?-
-¿Cómo que quién habla? Jaja, soy yo, Zach-
-Oh! Zach- dijo Annie un poco sorprendida. Extrañamente no había logrado reconocer la voz de su "amigo-novio"
-Te estaba llamando para saber cómo estabas. Pensé que te había pasado algo, ya que me dejaste plantado ayer ¿Recuerdas? Teníamos una cita.

¡La cita! Annie lo había olvidado por completo. El día en el que estaban en el café Annie se había tenido que ir repentinamente para ir a su apartamento y hablar con su hermana Jacqueline. Antes de llegar al departamento Annie le había enviado un mensaje de texto a Zach diciendole que se juntara luego en la noche. Y aquella noche había sido ayer, pero con tanta angustia por lo que había descubierto, ella no recordó la cita y simplemente salió por las calles llorando hasta que se encontró con Matt.

-Lo siento Zach! Estuve muy ocupada ayer y se me olvido por completo. Lo lamento- mintió Annie
-No te preocupes linda, podemos arreglarlo. ¿te parece si nos juntamos ahora en mi casa?-
-Emm..Ok- dijo Annie, quién en realidad no tenía ganas de juntarse con él, pero se sentía mal por haberlo dejado plantado, así que debía ir.
-Ok, te veo luego linda-
-Sip, nos vemos. Adiós-

Annie miró a Matt con tristeza, no quería despedirse de él.

-Lo siento Matt, debo irme. Pasé un gran día junto a ti y te lo agradezco mucho. Me ayudaste a curar un poco mi pena. Espero volver a verte.-
-No te preocupes Annie, para mí ha sido un placer. Al ver si algún día nos juntamos. Cuídate mucho.- contestó Matt dedicandole una dulce sonrisa a Annie

Ella se acercó un poco más a él, indecisa al no saber de qué forma debía despedirse. Quería darle un abrazo pero no estaba segura si era lo indicado para el momento. Él como si le hubiese leído el pensamiento, se acercó a ella y la envolvió en sus brazos, dándole un cariñoso abrazo de oso.

Cuando Annie llegó a casa de Zach, él al estaba esperando con un ramo de rosas
-Wow ¿y esto por qué es? Debería ser yo la que te regale algo. Después de todo, yo te dejé plantado.- dijo Annie
-Jaja, eso no importa, ya pasó. Sólo quería darte algo que demostrara cuánto te quiero. De eso se trata ¿no?- dijo Zach

Annie ni supo qué contestar. En realidad aquellas últimas palabras tenían un lindo mensaje, pero no había sonado tiernas ni convincentes. Era como si Zach hubiese estado recitando de memoria algún poema o libreto de una obra de teatro.

Él la tomó por la cointura y la atrajo hacia sí. Ella pasó sus brazos por detrás del cuello de Zach y lo miró directo a los ojos. Por un momento, Annie creyó haber visto un color rojizo casi como el fuego tras la pupila de Zach, pero cuando ella se quiso fijar de nuevo para ver con más detalle, el color rojo había desaparecido de sus ojos.
Annie hizo caso omiso a lo que había visto y besó a su chico cariñosamente.
Permanecieron un rato abrazados. En ese instante Annie vio un extraño tatuaje en el hombro de Zach. Eran dos grandes alas negras flotando sobre gigantescas llamas de fuego. Aquel tatuaje le hiso recordar el relato de su hermana y cómo ella había quemado su casa.
De pronto lo supo.

De un salto se soltó de los brazos de Zach.
-¿Qué pasa Annie?- dijo él, intentando tomarla de nuevo por la cintura.
-Suel..tame..-
-Eh?-
-Tu.. eres..-

Annie no pudo terminar la frase. Un golpe en su cabeza y Annie se sumió en la profunda oscuridad de su mente...
7

Una Triste Noche

-"Angel de la Luz, mataste a tus padres, te odié, quemaste tu casa..."- Aquellas palabras y muchas más que había mencionado su hermana en la nefasta conversación que habían tenido horas atrás, resonaban en su mente mientras corria sin rumbo alguno, en plena oscuridad por las calles de la ciudad.

Annie corría sin poder olvidarse de todo lo que había descubierto, mientras miles de lágrimas brotaban de sus hermosos ojos azules. Se odiaba, se odiaba por ser lo que era. Maldecia en su mente el haber nacido y la ira la llenaba por completo. En aquel momento de tanta frustación lo unico que quería era vengarse del maldito ser que había convertido el resto de su vida "humana" en un infierno.

Quería encontrarlo y masacrarlo a golpes, sabía que tenía ciertos poderes algo sobrenaturales como lanzar bolas de fuego o volar con sus resplandecientes alas ya que su hermana se lo había contado, pero no tenía la menor idea de como hacerlo. Aún así, lo unico que quería era matar.

Luego de más o menos una media hora corriendo con la mirada fija en suelo y el maquillaje totalmente corrido de tanto llorar, sintió como chocaba contra un cuerpo alto y musculoso. Miró hacia arriba y se encontró pegada contra el pecho de un chico que la miraba algo asustado por la cara que ella llevaba. Seguramente el aspecto de Annie en aquel momento era desastroso.

-Por Dios! ¿te ha pasado algo?- le preguntó el chico muy preocupado.
-Eh..mm.-

Annie apenas contestó, estaba en tal estado de descontrol, que sin importarle se lanzó a los brazos del chico y lloró descontroladamente. Él aún la miraba preocupado, pero comenzó a acariciarle la cabeza dulcemente para tranquilizarla.

-Tranquila, ya va a pasar..- le decía él de forma muy tierna

Increíblemente, aunque apenas se habían conocido en ese instante, el tono de voz de aquel chico y las tranquilizadoras palabras de él, hicieron que Annie pudiera calmarse un poco. Cuando él la vio un poco más relajada, le dijo:

-Soy Matt, ¿cómo te llamas tú?-
-Annie.. es decir Anabelle, pero.. amm.. solo dime..Annie.- contestó entrecortadamente ya que ella aún sentía un pequeño nudo en su garganta.
-Lindo nombre jeje, ¿quieres que te lleve a tu casa?- le dijo amablemente Matt
-Mmm.. la verdad no.. necesito ir a otro lado..algún lugar al aire libre.. que no conozca.. necesito pensar.-
-Ok, ¿qué te parece si te llevó a un lugar muy hermoso que yo conozco?-
-Creo que eso estaría bien-
-Ven conmigo, estacione mi auto cerca de aquí-
-Ok-


Juntos subieron al auto. Hasta ese momento Annie no se había dado cuenta de lo guapo que él era. Era alto, musculoso, se veía más o menos de unos 25 años. Annie no podía distinguir claramente el color de sus ojos, al parecer eran grises, algo bastante inusual pero muy cuativador.Tenía el cabello corto y oscuro y su rostro era muy dulce.

Matt manejó como una hora por un hermoso camino a través del bosque, Annie no mencionaba palabra alguna, iba sumida en sus propios pensamientos. Matt tampoco decía ninguna palabra, el silencio era extrañamente cómodo. Por fin llegaron al lugar. Era una pequeña laguna de agua cristalina, que provenía de una preciosa cascada y todo se encontraba rodeado por árboles.
Annie bajó rápidamente del auto y sin importarle corrió hacia la laguna y se tiró para nadar.
Matt, algo sorprendido por la repentina reacción de ella, se tendió a orillas de la laguna con la cabeza hacia arriba contemplando el oscuro cielo estrellado que se veía increible esa noche.
Annie salió del agua y se sintió un poco más liberada de aquellos malditos pensamientos que la habían atormentado minutos antes. Caminó lentamente hacia el lugar en el que se encontraba Matt y sin siquiera sentir verguenza o nervios se tendió a su lado acurrucandose en su pecho.
Como un acto reflejo, Matt la abrazó y ella le susurró al oído:
-Gracias..-

Así estuvieron largo rato, hasta que el cansancio dominó a Annie por completo, haciendo que ella se quedara profundamente dormida acurrucada en aquel chico, que tan dulcemente, esa triste noche la había hecho sentir...feliz.
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Atencion: Para todas mis seguidoras!

Hola! bueno, al fin me he podido conectar y mañana mismo me pongo al día con el 8vo capitulo para qe puedan leerlo :)

Pero a lo qe voy con esta entrada es qe, hoy entre al blog y me he encontrado con la sorpresa de he recibido mas de 1000 visitas! jeje
Sii! :D la verdad es que estoy muy contenta porque el blog lo cree hace poco y veo qe a muchas les ha gustado, asi que más de mil visitas para mí significa mucho.
Es por eso qe quise escribirles hoy esta entrada, para agredecerles mucho mucho mucho por leer y comentar mu blog, en serio eso me pone muy contenta!!

Asi que aquí les dejo una pequeña imagen qe encontré muy linda y qe aproveché para ponerle un mensaje de agradecimiento para todas ustedes =)
Espero qe les guste ^^


Cuidense, un beso!!

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La Verdad Al Fin Se Asoma

Un pequeño Aviso: Talvés me demore un poco más en publicar el siguiente capitulo, porque no tendré acceso a internet por un tiempo. No se preocupen, solo será como por 1 semana. Asi que en cuanto pueda, publico el 8vo capitulo.
Aquí les dejo el 7mo, que lo disfruten! :D



El taxi las dejó en la entrada del edificio en el que vivía Annie. Subieron juntas por el acensor. Ningúna mencionaba ningúna palabra. Se notaba la tensión que había entre ellas y lo nerviosa que iba Annie por la situación. Ansiaba saber lo que su hermana debía decirle.
Cuando entraron al departamento, Annie le ofreció una taza de café a Jacqueline, pero ella se negó. Al parecer la situación no era la indicada como para sentarse a tomar café juntas y conversar. Lo que debían hablar era serio.

-Bien, si no me aceptas el café al menos toma asiento- se atrevió finalmente a decir Annie.
-Ok- contestó friamente Jacqueline - Bueno, supongo que debo partir contandote tu origen-
-Sí, eso estaría bien, porque hasta ahora no entiendo nada- dijo Annie
-Ok. Bueno, lo primero es lo primero. Nuestros padres eran bastante trabajadores, nuestra madre provenía de una familia adinerada pero se había casado con nuestro padre, quién era agricultor, por lo que se había acostumbrado trabajar y conseguir las cosas con esfuerzo. Gracias a ese esfuerzo, se habían comprado una parcela y habían construido una hermosa casa allí. Habían nombrado al lugar "Fundo Amanecer".
-¿Fundo Amanecer? Osea que es ahí...- interrumpió Annie
-Sí, es ahí donde vivíamos y es por eso que yo vivo ahí ahora. Pero eso lo entenderás luego- dijo Jacqueline
-Bueno, como iba contando- prosiguió Jacqueline- Nuestros padres estaban viviendo una muy buena situación económica y social. Fue en ese momento cuando nací yo, eramos bastante felices. Cuando cumplí 10 años, naciste tú. Eras una niña muy linda. Nosotras eramos muy unidas, siempre jugabamos y aunque tuviesemos diez años de diferencia nos llevabamos muy bien. Pero todo cambió cuando cumpliste 8 años. Hablabas cosas muy raras, decías que debías cumplir una misión y que no podías seguir viviendo con nosotros. Cuando ya tenías 14 años comenzaste a decir cosas aún más raras. Nos explicaste que tu no eras un ser humano normal, eras un ángel o algo así y que habías reencarnado en una familia para cumplir una misión. Recuerdo que nuestros padres te empezaron a llevar con un psicologo, pero aquella terapia no te servía, seguías diciendo cosas así, a veces me asustabas. Dos años después comprendí a que te referías.

Annie estaba atónita escuchando a Jacqueline. Todo lo que su hermana le estaba contando tenía sentido, pero era demasiado impactante para ella.

-Cuando cumpliste 16 años- continuó Jacqueline- entendí completamente todas las locuras que habías hablado antes y me di cuenta que no eran locuras realmente, tenías toda la razón.
Sucedió la noche de un 21 de septiembre, hace 5 años atrás-

Annie recordó la noticia que había leído hace unos meses y que hablaba del incendio de una casa y la muerte de una familia completa.

-Yo había salido a la casa de unos amigos para estudiar, ya que tenía un exámen muy importante al día siguiente en la universidad. Tu te habías quedado en casa con nuestros padres.
Cuando iba llegando de vuelta a la casa, vi enormes luces resplandecientes brillando sobre neustra casa y frente a aquellas luces, la oscuridad más absoluta que en mi vida había visto. Me bajé rápidamente del auto para contemplar mejor lo que estaba sucediendo y entonces, cuando estuve más cerca, me di cuenta de lo que estaba pasando. Tú estabas volando en el aire con dos increibles y hermosas alas doradas y tu cuerpo desprendía gran cantidad de luz. Al frente tuyo había un chico de piel palida, volando tambien con dos negras alas desplegadas y una enorme espada en sus manos. Era uno de los espectaculos más impresionantes que algúna vez pude ver.
Cuando te diste cuenta que yo estaba allí me gritaste con todas tus fuerzas que buscara a nuestros padres y me alejara. Dijiste que era muy peligroso, asi que inmediatamente te hice caso y corri hacia la casa. Pero aquella criatura con la que luchabas me tomó y me lanzó a la oscuridad de un bosque cercano. Yo estaba muy malherida y lloraba por no poder ayudarte a ti y a nuestros padres. Me arrastré hasta la casa y entonces fue cuando ocurrió el peor suceso de mi vida. Tú estabas tan ensimismada peliando con aquel chico, que no te preocupaste de lo que había alrededor y le lanzaste dos enormes bolas de fuego, que el esquivó y fueron a dar a nuestra casa. En ese momento yo grité, grité con todas mis fuerzas. Le habías lanzado fuego a nuestra casa y ahora se estaba quemando con nuestros padres adentro!!-
Jacqueline interrumpió el relato. El llanto la llenó por completo impidiendole seguir con la historia.

-No puede ser- pensaba para sí misma Annie.
Jacqueline había tenido razón, ella misma había asesinado a sus padres. Ahora podía comprender todo. Pero aún había algo que no le quedaba claro ¿Porqué había perdido todo recuerdo de esa noche y de su vida?

-Ahh..- Jacqueline retomó el aliento y continuó con el relato- Cuando... cuando vi como nuestra casa y nuestros padres se quemaban sentí el peor dolor en toda mi vida, y te odié, te odié, por haber convertido nuestras vidas en un infierno!! Tú, te quedaste inmóvil cuando te diste cuenta de lo qe habías hecho y en un pequeño segundo de tu descuido, aquel tipo con el que peleabas te lanzó algo que no logré ver y caíste inconciente al suelo. Luego me vió muribunda y me golpeó haciendo que perdiera el conocimiento. Cuando desperté estaba en una ambulancia afuera de nuestra casa y los bomberos estaban apagando el incendio. Por supuesto, no había ningún rastro tuyo ni del tipo. Supuse que él te había matado y aunque no lo creas, me alegre. -

-Por.. Dios..-
Fueron las únicas palabras que pudo decir Annie. Ahora que se había enterado de toda la verdad, entendía todo, entendía porqué su hermana la odiaba y entendía todos los deja vu que había sentido antes.

Horas más tarde, Annie estaba tendida en su cama aún impactada por todo lo que había descubierto y tenía la mirada fija en aquella foto que había sacado de la casa de Jacqueline. Era la foto de su familia, aparecían sus padres. La contempló en silencio por varios minutos, mientras algunas lágrimas asomaban por sus ojos. En ese instante sintió en su corazón la peor mezcla de sentimientos que alguien puede sentir en su vida : dolor, odio y unas inmensas ganas de... venganza...
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Primeras Confesiones

Hola, disculpen la demora del capitulo, estuve de cumpleaños y bueno.. no tuve mucho tiempo para escribir jeje. Espero que lo disfruten mis queridas lectoras y aprovecho también para agradecerles su constante apoyo y cariño, en especial quiero mencionar a Lighling qe siempre pasa por mi blog y comenta mis entradas, le he tomado bastante cariño y se lo agradezco mucho =)
Asi que ahí va el cap. que lo difruten! :)


Annie había llegado de regreso a su departamento. La habían dado de alta en el hospital por su rápida mejoría, cosa que había impactado a los médicos porque tenía dos balas en el pecho que de milagro no le habían causado daño. Realmente era impresionante.
Annie recordaba la mayoría de las cosas que habían sucedido en la casa de Jacqueline, incluyendo el momento en que se había salido de control y su cuerpo había desprendido grandes llamas.
No lo comprendía, ¿qué estaba sucediendo con ella? mejor dicho ¿qué era ella? porque estaba bastante claro que no podía ser un humano normal, a nadie le salen alas y llamas de su cuerpo cuando se sorprende demasiado por algo.
Le parecía increíble lo que había sucedido, pero había algo más que no la dejaba tranquila. Se había enterado de que Jacqueline era su hermana y que sus padres supuestamente habían muerto por culpa de ella, cosa que tampoco entendía ya que ella nunca mataría a sus padres. Pero lo peor de todo era que Jacqueline le tenía un miedo atroz y ni siquiera podía hablar con ella personalmente porque enseguida se volvía loca y la echaba de su casa.

Annie prendió su computador, entró a su buscador habitual de internet y escribió las características de lo que había pasado con su cuerpo el día en que Jacqueline le había disparado.
El resultado fue sorprendente. Entró a un sitio web que describía de esa misma forma, a seres legendarios denominados Ángeles de la Luz. Siguió leyendo y encontró un texto que decía:

"Se dice que los Ángeles de la Luz son criaturas que fueron expulsadas del cielo como castigo por haber incumplido alguna regla. A diferencia de los Ángeles Caidos, aún tienen la posibilidad de volver al cielo, pero sólo de una forma, destruyendo a su opuesto, el Ángel Oscuro. Según leyendas de antiguas culturas, los Ángeles de la Luz poseen algunas características en común, enormes alas brillantes, ojos resplandecientes y en batallas liberan fuego. También se dice que al ser expulsados del cielo, reencarnan en una familia humana"

Asi que, estaba más claro que el agua, Annie pertenecia a esa legendaria raza. Aunque a ojos humanos era imposible pretender que existían, ella sabía que sí, porque se identificaba plenamente con aquella descripción.
De pronto sonó su celular, era un número desconocido, pero contestó de todas formas.
-Aló?- dijo Annie
-Hola linda, sabes quién soy?-
-Zach!!- respondió Annie muy contenta de escuchar su voz
-Si jeje, como has estado?- preguntó Zach
-Bastante bien- mintió Annie. Era obvio que no podía estar bien con todo lo que había pasado, si incluso le habían disparado.
-Me alegro mucho Annie. Te llamaba para contarte que estoy por tu ciudad y me encantaría verte. ¿Te gustaría que nos juntaramos?- dijo Zach
-Mmm... Ok! juntemonos en el centro comercial a las 4, te parece?- dijo Annie, quién había dudado un poco de su respuesta, ya que no se sentía lista para salir con alguien en ese momento después de todo lo que había pasado.
-Ok, super! me parece bien- contestó rapidamente Zach
-Nos vemos- dijo Annie
-Chao linda-

Annie no había estado segura de salir, pero tenía muchas ganas de verlo y talvés esa sería la única oportunidad que tendría ya que él vivía en una ciudad distinta.

A las 3:45 Annie iba saliendo camino al centro comercial. Cuando llegó, vio a Zach esperandola sentado cerca de un café que había en el lugar. En seguida él la divisó y le hizo señas, invitandola a acercarse. En cuanto ella estuvo lo suficientemente cerca, él la tomó por la cintura y le dio un lindo beso.
-Te he extrañado- le dijo Zach
-Yo tambien te extrañe. No sabes cuántas ganas tenía de verte- le contestó Annie
-Vamos a tomarnos un café, te parece?-
-Excelente idea- dijo Annie

Una vez sentados y ya bien acomodados en el café Zach le dijo a Annie
-Tengo que contarte algo-
-Dime, te escucho- dijo Annie
-Mi universidad me ha trasladado a la de esta ciudad para que termine mis estudios- dijo Zach
-Qué!? Pero que bueno!! Ahora podremos estar juntos más seguido!- dijo muy entusiasmada
-Si! Estoy muy contento por eso jeje-

Mientras conversaban Annie sintió que la observaban, miró hacia todas direcciones pero no vió nada, hasta que de pronto vio a una mujer que estaba sentada en una mesa cercana, levantandose de su asiento y caminando hacia ella. Cuando estuvo más cerca supo quién era.
Jacqueline.

-Disculpa molestarte Annie, pero debo hablar contigo- dijo Jacqueline con voz temblorosa
-Ahora quieres hablar conmigo ah? Y que hay de la vez en que YO quise hablar contigo, acaso me escuchaste? por supuesto que no, te volviste loca gritandome-
-Lo siento, lo que pasa es que yo no sabía que habías olvidado todo.- contestó Jacqueline
-Que olvidaste qué?- dijo Zach sin entender nada -¿Quién es ella?- preguntó Zach a Annie
-Soy su hermana- contestó Jacqueline
-Disculpa Zach, tendremos que juntarnos en otro momento, es importante lo que debo hablar con esta mujer- dijo Annie
-Esta bien, no te preocupes. Te llamaré- respondió Zach

Annie y Jacqueline se retiraron del café en el que estaban.
-Y bien, qué es lo que quieres decirme- dijo Annie
-Este no es buen lugar-
-Entonces cuál es buen lugar. Tu casa? Recuerdo que allí me disparaste- contestó con un tono de enojo Annie.
-No necesitas recordarme lo que hice, lo hice por tu bien y por el mío. Cuando hablemos, lo entenderás.-
-Ok vamos a mi departamento entonces- dijo Annie
-Esta bien, pero te advierto, desearás no haber sabido esto nunca. Lamentablemente, dadas las circunstancias, creo que es necesario que lo sepas- contesto Jacqueline

Aquellas palabras entumecieron a Annie, ¿tan grave era lo que su hermana debía contarle?
Junas tomaron un taxi y se dirijeron al departamento de Annie.
Lo que estaba a punto de descubrir podia ser aún más inquietante de lo que creía...

2

El Resplandor

-Nadie me va a echar de aquí sin darme lo que necesito antes- pensó Annie, quién había llegado recién y por segunda vez al fundo "Amanecer" para conseguir nuevas respuestas.

Era de noche y no se veía ningún movimiento en la parcela. Los animales que había visto la vez pasada, estaban descansando en los corrales y no habían signos de presencia humana en el lugar.
Annie se fijó en la casa. Se dio cuenta que no habían luces prendidas dentro, por lo que supuso que los dueños habían salido a algún otro lugar. La casa estaba completamente sola.

Annie decidió entrar por la puerta trasera sin hacer ruido. Revisó alrededor de la puerta en busca de alguna llave escondida que permitiera su ingreso a la casa. No había nada. De pronto notó un pequeño objeto metalico brillando detrás de una planta. Apuntó mejor con su linterna y la vio, era la llave. Abrió la puerta con cuidado y entró en la casa.

El interior era pequeño, pero bastante acogedor. Había una chimenea encendida y alrededor de ella algunos sillones. La pared en la que se encontraba la chimenea era de cemento pintada de un color blanco invierno, y la otra pared era de madera. El techo mostraba pequeñas vigas al aire.

Un lugar en el que seguramente vivirían dos personas, no más que eso, ya que tenia un baño, una sola habitación y una cocina.

Annie decidió ir a revisar la habitación, para ver si se encontraba con algo que le pudiera dar un poco más de información.
Cuando entró vio un mueble grande de madera con varios cajones. Revisó los primeros pero solo había ropa. Cuando abrió el último, se encontró con una gran cantidad de fotos antiguas, pero ninguna de ellas le llamó mucho la atención, excepto por una sola, en la que aparecía una familia que le daba la impresión de haberla visto antes. Salía una mujer sentada en una banca abrazando a un hombre que prodría haber sido su marido y dos niñas pequeñas sentadas en las piernas de ellos, que seguramente serían sus hijas. Pero lo que hacía que Annie se interesara aún más por esta foto, era que sentía como si ella hubiese estado en esa situación antes, como un deja vu.

De pronto Annie sintió que abrían la puerta principal de entrada a la casa. Rápidamente, dejó las fotos en su lugar y se guardó en el bolsillo de su pantalón la foto de la familia. Observó toda la habitación, buscando un lugar en el que pudiera esconderse pero no había nada que le serviera. Escuchó como las voces de una mujer y un hombre se acercaban cada vez más a la habitación y le entró una gran desesperación, por lo que trató de abrir una pequeña ventana que había en el lugar, pero para su mala suerte estaba trabada y Annie no tenía la fuerza suficiente para abrirla. Fue entonces cuando se abrió la puerta de la habitación y la misma mujer que la había recibido de tan mala forma la vez pasada, la sorprendió en su dormitorio.
Annie pudo darse cuenta ahora con más detalle, que la mujer llevaba puesto exactamente el mismo collar que ella. La misma cadena con la luna de plata colgando y el zafiro azul en el centro.
-Disculpa..eh..yo..la puerta estaba..- dijo Annie muy nerviosa, apenas le salían las palabras de la boca
-¿Qué estás haciendo aquí?¿Cómo entraste? Por dios!! ¿Ahora quieres asesinarme a mi también?¿¿Cuál es tu problema Annie?!- dijo la mujer totalmente desesperada y con un tono en su voz que demostraba terror a lo que estaba sucediendo.
-¿Qué? ¿porqué asesinarte? yo sólo venia a...-
-Jacquie!! qué sucede??- se escuchaba la voz de un hombre acercandose a la habitación
Cuando entró, Annie vio que era un hombre alto y algo robusto. Parecía ser el marido de aquella mujer.
Annie al escuchar llamar a la mujer con el nombre de Jacquie, se dio cuenta enseguida que ella era Jacqueline Williams.

-Annie ¿poqué me quieres hacer daño? Vete!- dijo Jacqueline
-¿Porqué hacerte daño?- respondió muy confundida Annie
-Por favor no te hagas la que no sabes nada! ¡¿No te gustó quemar nuestra casar y matar a nuestros padres a la vez?! Ah!!?- gritaba Jacqueline, quién estaba totalmente fuera de control
-!¿De qué estas hablando?!- respondió Annie que apenas podía comprender toda la información que le estaban diciendo.
Annie sentía que iba a colapsar. Era demasiada información para ella. Lo único que había entendido es que aquella mujer era su hermana y la estaba acusando de haber matado a sus padres. Eso no podía ser, ¿como podría ella haber matado a sus padres?
Esto era demasiado, Annie ya no aguantaba más, necesitaba salir de ahí.

De pronto, el cuerpo de Annie empezo a brillar y grandes llamas empezaron a brotar de su cuerpo. Sus ojos se volvieron increíblemente resplandecientes y desplegó dos hermosas alas de su espalda.

-Oh No!! lo está haciendo otra vez!! Va a quemar la casa!!- gritaba Jacqueline
-Disparale!- dijo el hombre entregandole una pistola a su mujer
Ella apuntó a Annie con el arma, y sin siquiera pensarlo,le dio dos tiros al pecho.
Luego de eso, el cuerpo de Annie volvió a la normalidad y cayó desmayada al suelo. Increiblemente, el arma no le produjo ninguna herida a Annie, solo permitió que se controlara.

Horas después Annie despertaba en una habitación de paredes blancas, tendida en una cama de hospital. A su izquiera había una pequeña mesita con un florero pusto encima y algunos globos con los típicos mensajes de "Recuperate pronto" que la gente lleva a sus seres queridos cuando están hospitalizados.
Annie se llevó la mano a la cabeza, tratando de orientarse. Aún recordaba lo que había pasado pero no de forma muy clara. No quería pensar en eso, le daba dolor de cabeza.
De pronto alguien entró a la habitación. Era su amiga Rose.
-Por fin despertaste!- dijo Rose de forma alegre
-¿Qué pasó?- preguntó Annie
-Ah, tranquila. Hubo un tiroteo en el lugar en el que estabas y te alcanzaron dos balas, pero no te pasó nada, menos mal. Los médicos no podían creerlo, al parecer las balas entraron en tu cuerpo pero no dejaron heridas.-
-¿Y cómo llegué aquí?-
-Los médicos dijeron que fue una mujer la que te encontró y te trajo hasta acá-
-Ahh, Ok. Rose, Gracias por venir.- dijo Annie
-No hay problema. Te dejaré sola para que descanses-
-Ok-
Las imágenes de lo ocurrido llegaban a la mente de Annie, pero estaba muy cansada para pensar en ello. Solo quería descansar, cerró los ojos y se dejó vencer.
6

Nuevos Sentimientos...

Recién lo había conocido, pero Zach le inspiraba tanta confianza, que no le pareció mala idea salir a dar una vuelta con él.
Annie recordó lo que su amiga Rose siempre le decía:
-No puedes llegar y salir con un chico! Va a pensar que lo andas persiguiendo!-
Pero esto era distinto, era él quien la había invitado a ella. En el momento en que sus miradas se habían cruzado en el bar Annie había notado enseguida una conexión especial entre él y ella, asi que ¿porqué no aceptar la invitación?

Salieron juntos en el auto de Zach. La ciudad se veía increible de noche y ahora Annie podía contemplarla todo el tiempo que quisiera. Estaban pasando un muy buen rato juntos. Luego de haber recorrido bastantes lugares, Zach la llevó a la playa:


-Wow esto es hermoso- dijo Annie maravillada por como se veía la playa de noche.
-Es verdad. Cuando vengo a Australia, me gusta pasar algunas noches aquí para relajarme y poder pensar- respondió Zach
-¿No te parece genial poder alejarse un poco del mundo de vez en cuando?- dijo Annie
-Por supuesto, en especial cuando te sientes un poco cansado de todo-
.-Si!-
Annie sentía que Zach la comprendía muy bien. Era como sí él supiera exactamente lo que ella pensaba justo en ese instante. Pero sabía que él y ese momento tan feliz y tranquilo que estaban viviendo juntos solo sería algo fugaz en su vida. Cuando ella regresara a su ciudad, lo más probable sería que no lo volviera a ver.
Sumida profundamente en estos pensamientos, de pronto Annie notó que Zach se acercaba y le tomaba la mano.
-Annie, se que recién nos conocemos, pero me has caído muy bien. Eres una chica increible- dijo él
-Pues, pienso exactamente lo mismo de ti Zach- .
-Eres muy linda, lo sabías?-
-Oh.. Gracias..- respondió tímidamente ella.

Zach tomó a Annie por la cintura y la acercó hacia él. Luego suavemente, le levantó el mentón. Ella se sonrojó un poco y bajó la mirada.
-Espero volver a verte..- le susurró a Annie dandole un tierno beso.
Por primera vez en mucho tiempo Annie se sintió... querida por alguien.

Zach era muy guapo y a la vez sus ojos escondían algo misterioso que hacía que ella se sintiera aún más atraída por él.
Luego de unas horas ya era bastante tarde, asi que Zach la llevó de vuelta al hotel.
-¿Te veré otro día? le preguntó
-Claro! estaré aquí hasta el viernes, ¿te parece si nos juntamos el miércoles?- dijo Annie
-Eso me encantaría- respondió Zach

Y así lo hicieron pasaron toda la tarde del miércoles juntos. Disfrutando de la ciudad, conociendo nuevas cosas. Él era tan bueno con ella, su mirada era tan profunda, tan irresistible. Annie no podía sentirse más feliz. Después de tantos problemas en su vida, conocía a un chico increíble. Tenía que aprovechar esos momentos, aunqe sólo fuese una semana.
Y finalmente, llegó lo inevitable. Terminó la semana y Annie debía regresar a su ciudad, a su mundo. Claro que ya mucho más descansada y con mucho más ánimo para seguir el día a día.
Prometieron llamarse de vez en cuando para no perder el contacto.

Mientras Annie iba en el avión sucedió algo que no le había pasado nunca antes. De pronto empezó a sentir como si se quemara. Miró hacia todos lados pero no veía nada extraño, la gente iba tranquilamente disfrutando del vuelo. Enseguida, bajó la mirada y vio como grandes llamas brotaban de su asiento. Se desabrochó el cinturón y se levantó inmediatamente dando algunos gritos de horror. Las personas se levantaron para verla, pero no entendian la razón de sus gritos, nadie veía nada extraño en su asiento.
-¿Qué le sucede señorita?- le preguntó un pasajero que se sentaba detrás suyo
- No lo ve!- dijo Annie, quién cuando bajo la mirada para indicar el asiento, vio que se encontraba en perfectas condiciones.
-No puede ser, le juro por Dios que se estaba quemando!- volvió a decir Annie
-Creo que usted iba durmiendo y tuvo una pesadilla, tranquilicese porfavor- le dijo la azafata que había llegado al lugar para ayudarla.

Cuando Annie por fin llegó a su casa, decidió olvidar el incidente del fuego, talvés solo iba soñando y lo vio todo muy real. En ese momento no quería preocuparse de todas esas cosas raras, su mente estaba ocupada pensando en otra cosa, en Zach.

Al final del día Annie tomó un baño y luego se fue a acostar. Mientras intentaba quedarse dormida se dedicó a observar por largo rato su collar. Era un collar que se componía por una fina cadena de plata y un pendiente en forma de luna (tambien de plata) que tenía incrustado un hermoso zircon azul en el centro. Ella siempre lo llevaba puesto, pero la verdad nunca se había dedicado a contemplarlo fijamente. De pronto notó que en la parte de atrás del pendiente salían grabados en letras muy pequeñas dos nombres. Buscó una pequeña lupa en el cajón de su mesita de noche y en seguida pudo leerlo: Anabelle Williams - Jacqueline Williams.

¿Anabelle Williams? ¿Sería ese su verdadero nombre? Compredió que debía serlo. Seguramente "Annie" era el diminutivo de su nombre completo. A decir verdad, ella sólo recordaba que se llamaba Annie, pero talvés sólo recordaba eso porque era el nombre con el que la llamaban más seguido las personas que la conocían.
-Wow esto si que es un descubrimiento- pensó para sí misma

Pero Jacqueline Williams, ¿quién era ella? y ¿qué hacía ese nombre grabado en su collar?
De pronto lo recordó. La mujer del fundo. Annie estaba segura de haberla visto con un collar muy parecido al de ella. En seguida supo que era hora de volver al fundo, pero esta vez, no saldría de allí con las manos vacías...
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